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20 de diciembre de 2019

El ojo del huracán

Clima....

 El centro de los ciclones
  
El ojo de un ciclón tropical típico tiene entre 30 y 65 kilómetros de diámetro y suele encontrarse en el centro geométrico de la tormenta.

Centro del ciclón Isabel

 


 Se denomina ojo claro cuando está despejado o contiene sólo algunas nubes bajas y ojo lleno cuando contiene nubes bajas y medias; también puede estar cubierto por la nubosidad central densa.

 En marcado contraste con las condiciones en la pared del ojo, donde se hallan los vientos más intensos de la tormenta, en esta región normalmente se observa poco viento y lluvia, especialmente en el centro del ojo.

​ Debido a la mecánica de los ciclones tropicales, el ojo y el aire directamente encima del ojo son más cálidos que las regiones circundantes.


Aunque el ojo suele ser muy simétrico, puede adquirir formas elípticas o irregulares, particularmente cuando la tormenta se debilita. Un gran ojo elíptico de aspecto fragmentado es síntoma de debilitamiento de la tormenta; un ojo abierto puede ser circular, pero su pared central no rodea el ojo por completo y es también una indicación de que el ciclón está debilitándose por falta de humedad.


El Huracén Katrina - 2004

Estas dos observaciones se emplean para estimar la intensidad de los ciclones tropicales mediante el análisis de Dvorak.
Si bien la pared del ojo suele ser circular, a veces puede también exhibir una estructura claramente poligonal, de triangular a hexagonal.

El ojo, cuyo diámetro en una tormenta madura normalmente mide varias decenas de km, puede reducirse a un tamaño ínfimo en las tormentas en fase de rápida intensificación.

 En los casos más extremos, la tormenta puede presentar un ojo de alfiler, muy circular y despejado; estas tormentas son propensas a grandes fluctuaciones de intensidad y son particularmente difíciles de pronosticar.


Sorprendente imágen en el interio del ojo del huracán.

Las tormentas con ojos particularmente pequeños a menudo provocan ciclos de reemplazo de la pared interna del ojo en los que se forma una nueva pared externa a la pared del ojo actual. Este proceso puede ocurrir a una distancia de quince a varios centenares de kilómetros del ojo interno.

 
A continuación, el ciclón desarrolla dos paredes concéntricas, es decir, un "ojo dentro de otro".

En la mayoría de los casos, la pared externa comienza a contraerse poco después de haberse formado y ahoga la pared interior, produciendo un ojo más amplio y más estable.

Aunque el proceso de sustitución de la pared del ojo tiende a debilitar la tormenta, la rápida contracción de la pared nueva después de la disipación de la pared antigua permite que el ciclón vuelva a fortalecerse y puede iniciar otro ciclo de reemplazo de la pared del ojo.


La estabilidad en el centro de la tormenta.

El ojo puede variar en tamaño desde los 320 km, como en el caso de tifón Carmen, a tan sólo 3 km, como el huracán Wilma.

Si bien es poco común que una tormenta con un ojo grande se intensifique mucho, esto puede ocurrir, especialmente en el caso de los huracanes anulares.

 El huracán Isabel fue el undécimo huracán atlántico más intenso de la historia y mantuvo un enorme ojo de entre 65 y 80 km de ancho durante varios días.





Fuente: wikipedia


fotos:pixbay




28 de agosto de 2011

Nueva York intenta volver a la calma tras el paso de "Irene"

Más de un millón de habitantes de la región neoyorquina tuvieron que abandonar sus hogares, mientras que el resto intentó proteger sus pertenencias.


En su paso por Nueva York “Irene” se debilitó y no causó graves daños. Al mediodía, Manhattan ya mostraba algo de tránsito en las calles principales de la ciudad, con poca gente en lugares públicos pero una evidente sensación de alivio tras las alertas del jueves y viernes del propio presidente Obama. El impacto de la tormenta tiene, de todas maneras, cifras que abruman: más de 4.5 millones de personas sin luz, al menos catorce muertos, 9.000 vuelos cancelados y daños que se estiman entre los mil y 2.000 millones de dólares












El Centro Nacional de Huracanes resolvió bajar a Irene a la categoría de “tormenta tropical”, por una reducción significativa de los vientos. No obstante, las autoridades advirtieron a los pobladores que la situación meteorológica representa un peligro para la ciudad que permanece afectada por algunas inundaciones y apagones.









El desastre, por suerte para los neoyorkinos, no ocurrió. Sin embargo, en el sur de la ciudad, en Battery Park y en Queen siguen las inundaciones y hay decenas de miles de evacuados. Por la experiencia terrible de Katrina, el huracán que destruyó Nueva Orleans, las autoridades mantuvieron las alertas hasta último momento, aunque los pronósticos del sábado ya anticipaban que Irene llegaría a Nueva York como una fuerte tormenta y no como huracán.









Los transportes siguen cortados en todo Manhattan y la expectativa es qué ocurrirá el lunes, cuando la ciudad intente recuperar su vida habitual.









De huracán a tormenta tropical









Después de su paso por la Costa Este, el ojo de “Irene” llegó a Coney Island, Nueva York, como tormenta tropical. Lo hizo con menos fuerza que lo esperado. El Centro Nacional de Huracanes --con sede en Miami-- informó que sus vientos disminuyeron -llegaron a ser de hasta 105 kilómetros por hora- y lo degradó a la categoría de tormenta tropical. Dos días antes, los vientos superaron, a su paso por Carolina del Norte, los 200 kilómetros por hora











Pese a ello, las autoridades advirtieron que la tormenta sigue siendo poderosa. Es que, incluso debilitada, sería capaz de provocar inundaciones en buena parte de la costa del este, con una combinación de marejadas, olas gigantes y lluvias intensas. A media tarde del domingo, la tormenta tropical Irene se situaba a la altura de Connecticut, rumbo a Massachusetts, con velocidades de unos 90 kilómetros por hora.











A raíz de las fuertes lluvias, la punta de la Gran Manzana, que mira hacia la estatua de la Libertad, quedó por momentos totalmente tapada por el fuerte oleaje. Sobre Nueva Jersey, ciudad ubicada frente a Nueva York, el daño fue mayor. Es la zona que más evacuados tuvo y donde las imagenes de la TV norteamericana mostró arboles caídos, calles totalmente inundadas y carteles publicitarios destrozados.











En Brooklyn y algunas calles de Coney Island todavía se podían ver calles inundadas. En tanto que en Red Hook, a lo largo del puerto, el agua había penetrado más de cien metros desde la costa.









La ciudad permaneció casi hasta el mediodía totalmente paralizada y los neoyorquinos se quedaron en sus casas. Por primera vez en su historia todo el sistema de transporte público se había suspendido.









Ahora. el clima es de "alivio" entre los habitantes de la Gran Manzana. De todas maneras, los aeropuertos de la ciudad siguen cerrados y los vuelos permanecen cancelados. También los espectáculos de Broadway, los juegos de béisbol y otros eventos continúan cancelados.