19 de agosto de 2026

El océano se calienta en 2026: causas y consecuencias del récord de temperatura

 

El océano se calienta como nunca: ¿Qué está provocando el récord de temperatura de los mares en 2026?

El océano, el gran termómetro del planeta

El océano visto desde el espacio


Durante 2026, los océanos continúan mostrando señales extraordinarias de calentamiento. El fenómeno no es solamente una cuestión de temperatura: un mar más cálido significa más energía acumulada en el sistema climático, mayores alteraciones de los ecosistemas y cambios en la circulación atmosférica.

La Organización Meteorológica Mundial señala que el calor oceánico continúa en niveles récord y que el calentamiento de los mares está relacionado con una mayor frecuencia de fenómenos extremos, como olas de calor, precipitaciones intensas, sequías e intensificación rápida de algunos ciclones tropicales.

En julio de 2026, aproximadamente el 37 % del océano mundial experimentó condiciones de ola de calor marina, según el seguimiento del Laboratorio de Ciencias Físicas de NOAA. Se trató del segundo porcentaje mensual más elevado desde el comienzo de la serie de referencia utilizada por ese organismo.

¿Por qué se está calentando tanto el océano?

La respuesta principal está relacionada con el aumento de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

La Tierra recibe energía procedente del Sol. Parte de esa energía vuelve al espacio en forma de radiación infrarroja, pero los gases de efecto invernadero dificultan que todo ese calor escape.

El resultado es un desequilibrio energético.

Y el océano desempeña un papel fundamental porque absorbe una enorme proporción del exceso de calor acumulado por el sistema climático.

Esto explica por qué las temperaturas de la superficie terrestre pueden variar rápidamente mientras que el océano actúa como una gigantesca reserva térmica.

Pero el problema es que esa capacidad de almacenamiento no es infinita ni carece de consecuencias.

El calor acumulado modifica las corrientes marinas, la evaporación, la circulación atmosférica y las condiciones en las que se desarrollan tormentas y ciclones.


El océano no se calienta de manera uniforme

No todos los mares están aumentando su temperatura al mismo ritmo.

Existen regiones que presentan anomalías particularmente importantes y que pueden permanecer calientes durante semanas o incluso meses.

En julio de 2026, NOAA identificaba olas de calor marinas en diferentes sectores, entre ellos el Pacífico oriental, el mar de Japón, la región de extensión de Kuroshio, sectores del Atlántico Norte y subtropical, el mar de Groenlandia, el Mediterráneo, el mar de Tasmania y áreas del océano Austral.

Esta distribución demuestra que el calentamiento oceánico es un fenómeno global, pero con importantes diferencias regionales.

¿Qué es una ola de calor marina?

Una ola de calor marina ocurre cuando una zona del océano registra temperaturas anormalmente elevadas durante un período prolongado.

No se trata simplemente de un día con agua caliente.

Los científicos comparan la temperatura del mar con los valores normales históricos de esa región y época del año. NOAA define estos episodios como períodos persistentes de temperaturas oceánicas anormalmente elevadas.

Una ola de calor marina puede durar:

  • varios días;

  • semanas;

  • meses;

  • y en algunos casos excepcionales, mucho más tiempo.

El problema aparece cuando una región marina permanece sometida durante demasiado tiempo a temperaturas superiores a las que sus organismos pueden tolerar.


Los océanos calientes alimentan la atmósfera

El huracán Lee sobre aguas excepcionalmente cálidas del Atlántico. La imagen combina información satelital con la temperatura superficial del océano.


Una de las consecuencias meteorológicas más importantes de un océano cálido es el aumento de la evaporación.

Cuanto más caliente está el agua, mayor cantidad de vapor puede incorporarse a la atmósfera.

Ese vapor de agua contiene energía.

Cuando asciende y se condensa para formar nubes, libera calor latente, proporcionando energía adicional a las tormentas.

Por eso un océano excepcionalmente cálido puede contribuir a crear condiciones favorables para:

tormentas más intensas, precipitaciones torrenciales y sistemas tropicales con mayor disponibilidad de energía y humedad.

Esto no significa que cada tormenta sobre un océano caliente vaya a convertirse en un fenómeno extremo.

La atmósfera necesita además condiciones favorables de viento, presión, humedad y estabilidad.

Pero el océano puede proporcionar uno de los ingredientes fundamentales: calor y humedad.


¿Los mares calientes provocan huracanes más intensos?

La relación entre temperatura oceánica y ciclones tropicales es compleja.

Los huracanes obtienen gran parte de su energía del océano cálido.

Cuando una tormenta tropical se desplaza sobre aguas suficientemente cálidas, puede extraer calor y humedad de la superficie marina y transformarlos en energía para su circulación.

Por eso las aguas cálidas constituyen un elemento fundamental para el desarrollo de los ciclones tropicales.

Pero existe una cuestión todavía más importante: la temperatura del océano no es el único factor que determina la intensidad de un huracán.

También influyen:

  • la cizalladura vertical del viento;

  • la humedad de la atmósfera;

  • la estructura del sistema;

  • la temperatura del océano debajo de la superficie;

  • la interacción con tierra;

  • la presencia de aire seco;

  • y otros patrones atmosféricos.

Por esa razón, un océano muy caliente no significa automáticamente una temporada récord de huracanes.

Un ejemplo interesante es 2026: NOAA pronosticó para el Atlántico una temporada probablemente inferior a la media, en buena medida debido a la influencia esperada de un fuerte El Niño, que aumenta la cizalladura vertical y puede dificultar la organización de los huracanes atlánticos.

El problema de los ciclones que se intensifican rápidamente

El aumento de la temperatura del agua puede provocar estrés térmico y blanqueamiento de los corales, afectando a ecosistemas marinos completos.


Uno de los fenómenos que más preocupa a los meteorólogos es la intensificación rápida.

Un ciclón tropical puede experimentar un incremento extraordinario de su velocidad de viento en un período relativamente corto cuando encuentra condiciones ambientales muy favorables.

El agua cálida puede aportar energía, mientras que una atmósfera húmeda y una cizalladura débil pueden permitir que el sistema se organice rápidamente.

Esto representa un desafío para las poblaciones costeras.

Un ciclón que inicialmente parece moderado puede convertirse en una tormenta mucho más peligrosa en poco tiempo.

Por eso los sistemas de observación oceánica son cada vez más importantes.

Los satélites, boyas, aviones de reconocimiento, barcos y sensores submarinos permiten conocer no solamente la temperatura de la superficie, sino también lo que ocurre debajo del agua.


Más humedad disponible para lluvias extremas

El calentamiento oceánico también tiene otra consecuencia fundamental: más vapor de agua disponible en la atmósfera.

Cuando el aire se encuentra sobre una superficie marina muy caliente, puede cargarse de humedad.

Si posteriormente esa masa de aire es transportada hacia tierra y encuentra condiciones favorables para ascender, pueden producirse precipitaciones extremadamente intensas.

Por eso algunas inundaciones costeras y episodios de lluvias torrenciales pueden estar relacionados con océanos excepcionalmente cálidos.

El calentamiento del mar no provoca por sí solo una inundación.

Pero puede aumentar la cantidad de humedad disponible para determinados sistemas meteorológicos.

El océano también está cambiando los ecosistemas

Los efectos del calentamiento no se limitan a la atmósfera.

El océano es un gigantesco ecosistema en el que millones de especies dependen de rangos específicos de temperatura.

Cuando el agua se calienta demasiado, algunas especies pueden desplazarse hacia otras regiones buscando condiciones más adecuadas.

Esto puede modificar las cadenas alimentarias y afectar a la pesca.

NOAA documentó en 2026 una extensa ola de calor marina frente a la costa oeste de Norteamérica, que había persistido durante meses. Los científicos señalaron posibles consecuencias para las pesquerías y los ecosistemas, incluyendo cambios en la distribución de especies y proliferaciones de algas nocivas.


El blanqueamiento de los corales



Uno de los ejemplos más visibles de los efectos del calentamiento marino son los arrecifes de coral.

Los corales mantienen una relación simbiótica con pequeñas algas que viven en sus tejidos.

Cuando el agua alcanza temperaturas demasiado elevadas durante períodos prolongados, los corales pueden expulsar esas algas.

El resultado es el conocido blanqueamiento coralino.

El blanqueamiento no significa necesariamente la muerte inmediata del coral.

Si las temperaturas vuelven a condiciones normales, algunos corales pueden recuperarse.

Pero cuanto más intensa y prolongada sea la ola de calor marina, mayor será el riesgo de mortalidad.

Y la pérdida de arrecifes tiene consecuencias que van mucho más allá de los propios corales.

Los arrecifes proporcionan refugio y alimento a numerosas especies y también funcionan como barreras naturales frente al oleaje.


Peces que aparecen donde nunca habían sido vistos


El calentamiento del océano puede modificar la distribución geográfica de las especies.

Los peces y otros organismos marinos que dependen de determinadas temperaturas pueden desplazarse hacia aguas más frías.

Esto puede generar situaciones sorprendentes.

Una especie que normalmente vive en aguas tropicales puede comenzar a aparecer más al sur.

Al mismo tiempo, especies adaptadas a aguas frías pueden disminuir en determinadas zonas.

Para la industria pesquera esto representa un desafío enorme.

Los pescadores pueden encontrar que las especies tradicionales de una región ya no se encuentran en los mismos lugares.

NOAA ha documentado cómo las olas de calor marinas pueden modificar la distribución de especies y alterar ecosistemas y pesquerías.


El peligro de las algas nocivas

Las temperaturas elevadas también pueden favorecer determinadas proliferaciones de algas.

No todas las floraciones de algas son perjudiciales, pero algunas pueden producir toxinas capaces de afectar peces, aves y mamíferos marinos.

También pueden provocar restricciones en la pesca y el consumo de mariscos.

NOAA advierte que las olas de calor marinas pueden estar asociadas con floraciones algales nocivas y alteraciones de las pesquerías.

Esto demuestra que una anomalía térmica aparentemente invisible puede terminar provocando consecuencias económicas y ecológicas muy importantes.


El calentamiento del océano también modifica el nivel del mar

Existe otro mecanismo menos conocido.

Cuando el agua se calienta, se expande.

Este fenómeno se denomina expansión térmica.

Por eso el calentamiento oceánico contribuye al aumento del nivel medio del mar.

Cuando este efecto se combina con el derretimiento de glaciares y capas de hielo continentales, las comunidades costeras quedan expuestas a un riesgo cada vez mayor.

Un océano más cálido puede significar:

más nivel del mar + marejadas + tormentas tropicales = mayor riesgo de inundación costera.

La OMM identifica precisamente el calentamiento oceánico y el aumento del nivel del mar entre los riesgos crecientes para las comunidades costeras.


¿Qué papel juega El Niño 2026?

El año 2026 tiene además un elemento climático especial: El Niño está desarrollándose y se espera que se fortalezca.

El fenómeno consiste en un calentamiento anormal de las aguas superficiales del Pacífico tropical central y oriental y puede modificar la circulación atmosférica a escala planetaria.

Esto puede alterar temporalmente la distribución de las precipitaciones y temperaturas.

Pero es importante diferenciar dos conceptos:

El Niño no es la causa del calentamiento global.

Es un fenómeno natural de variabilidad climática que se superpone a una tendencia de calentamiento de largo plazo.

Por eso, cuando aparece un El Niño fuerte sobre un planeta que ya tiene océanos muy cálidos, sus efectos pueden ser especialmente importantes.

NOAA confirmó durante 2026 el desarrollo de El Niño y señaló que se esperaba un fortalecimiento del fenómeno.


¿Estamos ante un océano que puede seguir calentándose?

La evidencia disponible indica que el calentamiento oceánico continuará siendo uno de los principales componentes del cambio climático.

La OMM señala que el calor oceánico se encuentra en niveles récord y que el calentamiento está acompañado por otros cambios importantes, como acidificación y aumento del nivel del mar.

Esto significa que los océanos del futuro probablemente tendrán que afrontar simultáneamente:

  • temperaturas más elevadas;

  • mayor acidificación;

  • aumento del nivel del mar;

  • olas de calor marinas;

  • cambios en las corrientes;

  • desplazamiento de especies;

  • mayor estrés sobre los arrecifes;

  • modificaciones en las pesquerías.

El desafío será comprender cómo interactúan todos estos factores.


2026: un año para observar el océano

El océano suele estar lejos de nuestra vista.

Sin embargo, gran parte del comportamiento meteorológico que experimentamos sobre los continentes comienza o está condicionado por lo que ocurre sobre los mares.

En 2026, las señales son especialmente claras.

Las olas de calor marinas abarcan grandes áreas del planeta y algunas presentan una duración excepcional. En julio, NOAA estimó que el 37 % del océano global estaba afectado por condiciones de ola de calor marina.

El calentamiento de los mares puede alimentar la evaporación, aumentar la disponibilidad de humedad y modificar las condiciones de determinados sistemas meteorológicos.

Al mismo tiempo, los ecosistemas marinos enfrentan un escenario cada vez más exigente.

Conclusión: el océano está acumulando la energía del cambio climático

El calentamiento de los océanos es posiblemente uno de los cambios climáticos más importantes y menos visibles que está experimentando el planeta.

No siempre podemos observarlo directamente.

No tiene el impacto visual inmediato de un huracán, un tornado o una ola de calor sobre una ciudad.

Pero debajo de la superficie se está acumulando una enorme cantidad de energía.

Las olas de calor marinas, los cambios en los ecosistemas, el blanqueamiento de corales, el desplazamiento de especies y las alteraciones de las pesquerías son algunas de sus consecuencias.

En la atmósfera, un océano más cálido puede aportar mayor cantidad de vapor de agua y energía a determinados sistemas meteorológicos, favoreciendo condiciones propicias para lluvias intensas y ciclones tropicales más peligrosos, aunque la intensidad final de cada fenómeno depende de muchos otros factores.

Por eso el océano debe ser considerado uno de los grandes protagonistas del clima de 2026.

El verdadero desafío no consiste solamente en medir cuánto aumentó la temperatura del mar.

La pregunta fundamental es otra:

¿Cuánto tiempo podrán los océanos continuar absorbiendo el exceso de calor sin que las consecuencias sobre el clima y los ecosistemas sean todavía mayores?

Los datos de 2026 muestran que la respuesta merece una atención cada vez mayor.


Fuentes científicas recomendadas

  • NOAA Physical Sciences Laboratory: seguimiento global de olas de calor marinas.

  • NOAA Fisheries: evolución de la ola de calor marina del Pacífico nororiental durante 2026.

  • Organización Meteorológica Mundial: estado del océano, calentamiento y riesgos climáticos.

  • NOAA: información sobre El Niño y su evolución durante 2026.

Ver En el blog:


T y C.

16 de agosto de 2026

El Niño 2026: ¿Cómo puede cambiar el clima del mundo y provocar más calor, sequías y lluvias extremas?

 

El Niño 2026: el fenómeno climático que vuelve a poner en alerta al mundo





El océano Pacífico está experimentando un rápido calentamiento y, durante agosto de 2026, El Niño se encuentra en pleno fortalecimiento. El fenómeno, uno de los principales reguladores naturales del clima mundial, podría alcanzar una intensidad excepcional durante los próximos meses.

El último informe del Centro de Predicción Climática de NOAA, actualizado el 13 de agosto de 2026, indica que existe una probabilidad superior al 90 % de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte de 2026-2027. Además, NOAA estima un 69 % de probabilidad de que el episodio de octubre-diciembre de 2026 alcance niveles históricos, superando la intensidad de los eventos registrados desde 1950.



Esto no significa que todos los países vayan a sufrir simultáneamente temperaturas extremas, sequías o inundaciones. El Niño modifica los patrones atmosféricos de una manera compleja y sus consecuencias dependen de la región, la época del año y la interacción con otros fenómenos climáticos.

Pero hay una certeza: el Pacífico tropical está adquiriendo un papel cada vez más importante en el comportamiento del clima mundial durante 2026 y comienzos de 2027.

[FOTO 1 – Insertar aquí: imagen satelital del Pacífico mostrando el calentamiento asociado a El Niño]


¿Qué es exactamente El Niño?



El Niño forma parte del fenómeno denominado ENSO (El Niño-Oscilación del Sur), un sistema de interacción entre el océano y la atmósfera que se desarrolla principalmente en el Pacífico tropical.

Durante un episodio de El Niño, las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental se vuelven considerablemente más cálidas de lo normal.

Normalmente, los vientos alisios desplazan las aguas cálidas hacia el oeste del Pacífico, acumulándolas cerca de Indonesia y Australia.



Cuando se desarrolla El Niño, esos vientos se debilitan y una parte de esa enorme reserva de agua cálida se desplaza hacia el centro y el este del Pacífico.

El resultado es un cambio en la distribución del calor y de la humedad atmosférica.

Ese cambio puede modificar las corrientes en altura, las áreas de formación de tormentas y las trayectorias de grandes sistemas meteorológicos a miles de kilómetros de distancia.

NOAA explica que las modificaciones producidas por El Niño pueden generar alteraciones importantes de las precipitaciones y temperaturas en regiones alejadas del Pacífico tropical.


Un Pacífico excepcionalmente caliente durante 2026

Los datos más recientes muestran por qué los meteorólogos están siguiendo este episodio con especial atención.

Durante julio de 2026, la temperatura superficial del mar en diferentes regiones del Pacífico ecuatorial presentó anomalías muy elevadas.

Según NOAA, el índice Niño 3.4 alcanzó +1,4 °C, mientras que Niño 1+2 llegó a +2,9 °C. Además, en las aguas situadas debajo de la superficie se detectaron anomalías de temperatura de hasta aproximadamente +10 °C a determinada profundidad.

Esta enorme reserva de calor debajo de la superficie es especialmente importante porque puede alimentar el calentamiento superficial durante los meses siguientes.

La Organización Meteorológica Mundial también había advertido a finales de julio que El Niño estaba intensificándose y que podría dominar los patrones climáticos durante agosto-octubre de 2026.

[FOTO 2 – Insertar aquí: mapa de anomalías de temperatura superficial del océano Pacífico]


¿Puede El Niño provocar más calor en el mundo?

Sí, aunque es importante hacer una distinción.



El Niño no es la causa del calentamiento global, pero puede agregar temporalmente una cantidad importante de calor al sistema climático y elevar la temperatura media mundial.

Durante un episodio de El Niño, el océano libera más calor hacia la atmósfera y se producen modificaciones en la circulación atmosférica.

La OMM señala que El Niño generalmente tiene un efecto de calentamiento sobre la temperatura global. El episodio de 2023-2024, combinado con el calentamiento provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero, contribuyó a las temperaturas excepcionalmente altas observadas durante 2024.

Por eso existe preocupación por lo que pueda ocurrir durante el segundo semestre de 2026 y comienzos de 2027.

Un planeta que ya presenta temperaturas oceánicas y terrestres muy elevadas puede recibir un nuevo impulso térmico debido a un El Niño fuerte.

La combinación puede favorecer:

  • Olas de calor más intensas.

  • Noches extremadamente cálidas.

  • Mayor estrés térmico.

  • Calentamiento de los océanos.

  • Mayor evaporación.

  • Cambios en las precipitaciones.

  • Condiciones favorables para algunos incendios forestales.


Sequías en algunas regiones y lluvias torrenciales en otras

Una de las características más llamativas de El Niño es que no produce el mismo efecto en todo el planeta.

Mientras algunas regiones reciben precipitaciones superiores a lo normal, otras pueden experimentar sequías importantes.

El mecanismo está relacionado con el desplazamiento de las zonas de convección tropical.

Al trasladarse hacia el centro y este del Pacífico las aguas más cálidas, también se modifica la ubicación de grandes áreas de tormentas y ascenso de aire.

El resultado puede ser una modificación de los patrones de circulación atmosférica a escala planetaria.

[FOTO 3 – Insertar aquí: inundaciones provocadas por lluvias extremas durante un episodio de El Niño]


América del Sur: una región especialmente sensible

América del Sur se encuentra entre las regiones donde El Niño puede producir algunos de sus efectos más importantes.

En términos generales, los episodios fuertes pueden favorecer precipitaciones superiores a lo normal en sectores del sur de Sudamérica, mientras que otras zonas tropicales y subtropicales pueden experimentar condiciones más secas.

Sin embargo, el comportamiento no es idéntico durante todos los episodios.

La intensidad de El Niño, su distribución espacial, la época del año y otros fenómenos atmosféricos pueden modificar considerablemente el resultado.

Para Argentina, Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil, el escenario puede incluir períodos de precipitaciones abundantes.

Esto puede ser beneficioso para los cultivos cuando la lluvia llega en el momento adecuado, pero también puede generar problemas cuando las precipitaciones se concentran en períodos muy cortos.

Una lluvia beneficiosa para la agricultura puede convertirse en un problema cuando cae en forma torrencial.

Por eso, un El Niño fuerte no significa simplemente "más lluvia".

Significa una mayor probabilidad de alteraciones importantes en el régimen habitual de precipitaciones.


Argentina: ¿qué puede ocurrir durante El Niño 2026?

Argentina deberá seguir especialmente de cerca la evolución del fenómeno durante la primavera y el verano.

Los patrones típicos asociados a El Niño favorecen, en determinadas situaciones, condiciones más húmedas sobre sectores del centro y este de Argentina.

Esto puede aumentar las posibilidades de:

  • Tormentas fuertes.

  • Lluvias abundantes.

  • Inundaciones urbanas.

  • Crecidas de ríos y arroyos.

  • Anegamientos de zonas rurales.

  • Episodios de granizo.

  • Temporales asociados a sistemas convectivos.

Pero también hay que evitar una simplificación frecuente: El Niño no permite saber exactamente qué día lloverá ni garantiza una temporada lluviosa en una determinada ciudad.

Es un fenómeno climático de gran escala que modifica las probabilidades de determinados patrones.

La meteorología diaria continúa dependiendo de frentes, bajas presiones, humedad disponible, temperatura, vientos y otros factores.


Perú y Ecuador: riesgo de lluvias e inundaciones


La costa occidental de América del Sur puede experimentar uno de los impactos más conocidos de El Niño.

Las aguas anormalmente cálidas frente a Perú y Ecuador pueden favorecer una mayor evaporación y aportar grandes cantidades de humedad a la atmósfera.

En determinados episodios, esto puede traducirse en lluvias excepcionales, inundaciones y deslizamientos.

NOAA señala que El Niño está asociado históricamente con un aumento de las precipitaciones en Perú y con episodios de inundaciones destructivas.

Además de los daños sobre viviendas e infraestructura, el calentamiento del océano puede afectar a la pesca debido a la reducción del afloramiento de aguas frías y ricas en nutrientes.


Australia e Indonesia: el otro lado de El Niño



Mientras la costa occidental de Sudamérica puede recibir más lluvias, algunas regiones de Australia e Indonesia suelen experimentar el efecto contrario.

El Niño puede favorecer:

menos precipitaciones + temperaturas más elevadas + vegetación seca = mayor riesgo de incendios.

NOAA identifica precisamente a Australia e Indonesia entre las regiones donde El Niño puede favorecer condiciones de sequía.

Este es uno de los motivos por los que el fenómeno preocupa tanto a las autoridades meteorológicas y de protección civil.

Una temporada seca puede afectar simultáneamente los recursos hídricos, la agricultura, los bosques y la generación hidroeléctrica.

[FOTO 4 – Insertar aquí: incendio forestal o paisaje afectado por sequía en Australia]


El Niño y los huracanes: una relación compleja

El Niño también puede modificar la actividad de los ciclones tropicales.

Sin embargo, no significa automáticamente que haya más huracanes en todo el planeta.

El efecto depende de la cuenca.

En el Atlántico tropical, El Niño suele incrementar la cizalladura vertical del viento, lo que puede dificultar el desarrollo de algunos huracanes.

En otras regiones del Pacífico, en cambio, las condiciones pueden resultar más favorables para la formación y desarrollo de ciclones.

Esto demuestra nuevamente que El Niño no debe interpretarse como un fenómeno que simplemente "aumenta el mal tiempo" en todas partes.

Su verdadero efecto es mucho más complejo: modifica las condiciones ambientales que favorecen determinados tipos de fenómenos.


¿Por qué preocupa tanto El Niño 2026?



La principal preocupación no es solamente la intensidad que pueda alcanzar El Niño.

El problema es que se está desarrollando sobre un planeta que ya presenta un nivel muy elevado de calentamiento.

La OMM advierte que el actual episodio se combina con océanos excepcionalmente cálidos y con otros patrones climáticos, entre ellos la posible fase positiva del Dipolo del Océano Índico (IOD). La combinación puede amplificar determinados riesgos regionales de sequía, inundaciones e incendios.

Por su parte, NOAA estima actualmente más de un 90 % de probabilidad de un El Niño muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte de 2026-2027.

Y hay un dato particularmente llamativo: para octubre-diciembre de 2026 existe un 69 % de probabilidad de que el evento alcance una intensidad histórica, superando los valores de los episodios registrados desde 1950.

Eso no significa que necesariamente vaya a producirse el peor escenario meteorológico posible.

Los propios especialistas advierten que incluso un El Niño histórico no garantiza impactos concretos en una región determinada.


¿Será El Niño 2026 el más fuerte de la historia?

Todavía no puede afirmarse.

Las comparaciones históricas más importantes incluyen los grandes episodios de:

1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016.

El evento de 1997-1998 fue particularmente extraordinario por sus efectos sobre diferentes regiones del planeta.

El episodio de 2015-2016 también fue excepcional y estuvo acompañado por temperaturas globales récord.

El actual El Niño podría acercarse o incluso superar algunos de esos valores, pero la intensidad definitiva solamente podrá determinarse cuando el episodio alcance su máximo y se disponga de los datos completos.

Por eso, más que hablar de un "El Niño récord" como un hecho confirmado, en agosto de 2026 es más correcto señalar que existe una probabilidad elevada de que sea uno de los episodios más fuertes de la era moderna.


Un fenómeno que puede sentirse hasta miles de kilómetros del Pacífico


Una de las características fascinantes de El Niño es que una alteración de las temperaturas del océano Pacífico puede terminar modificando el clima en lugares situados a miles de kilómetros.

Esto ocurre mediante las llamadas teleconexiones atmosféricas.

El calor y la humedad liberados en el Pacífico tropical modifican la circulación atmosférica y las ondas planetarias.

Estas alteraciones pueden cambiar la posición y trayectoria de las corrientes en chorro, las áreas de altas y bajas presiones y el recorrido de las tormentas.

Por eso un cambio que comienza en el océano puede terminar afectando la lluvia en Sudamérica, la temperatura en Norteamérica, las precipitaciones en Asia o el riesgo de incendios en Australia.

[FOTO 5 – Insertar aquí: imagen de la Tierra desde el espacio con el Pacífico destacado]


El Niño no significa que todo el mundo tendrá calor o sequía

Este punto es fundamental para comprender el fenómeno.

El Niño no es sinónimo de calor extremo en todos los países.

Tampoco significa que vaya a producir sequía en todo el planeta.

Su comportamiento es regional.

Puede provocar:

lluvias intensas en una región y sequía en otra;

calor extremo en un continente y temperaturas inferiores a lo normal en otro;

más tormentas en determinadas zonas y menos precipitaciones en otras.

Además, la respuesta atmosférica puede variar de un episodio a otro.

La OMM señala expresamente que los efectos dependen de la intensidad, duración, época del año y de la interacción de El Niño con otros modos de variabilidad climática.


El verdadero desafío: prepararse antes de que lleguen los extremos

Una de las grandes ventajas de estudiar El Niño es que permite realizar previsiones climáticas con varios meses de anticipación.

Esto resulta fundamental para:

  • Agricultura.

  • Gestión de embalses.

  • Generación hidroeléctrica.

  • Prevención de incendios.

  • Gestión de inundaciones.

  • Salud pública.

  • Transporte.

  • Pesca.

  • Protección civil.

La posibilidad de anticipar un cambio climático de gran escala permite adoptar medidas antes de que aparezcan los fenómenos extremos.

No se puede evitar que ocurra El Niño.

Pero sí se pueden reducir sus consecuencias.


2026-2027: un período que habrá que seguir de cerca

El Niño 2026 está pasando rápidamente de ser una posibilidad climática a convertirse en uno de los principales factores que definirán el comportamiento atmosférico de los próximos meses.

Los datos de NOAA muestran un fenómeno en fortalecimiento y con una probabilidad superior al 90 % de alcanzar una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno boreal.

La OMM, por su parte, también advierte que el fenómeno continuará intensificándose y que podría producir importantes modificaciones de temperatura y precipitaciones durante los próximos meses.

El gran interrogante será su intensidad máxima y, especialmente, cómo responderán las diferentes regiones del planeta.

Una cosa es segura: el Pacífico está cambiando y el resto del planeta tendrá que observar atentamente sus consecuencias.

El Niño 2026 puede convertirse en uno de los acontecimientos meteorológicos más importantes del año y, posiblemente, en uno de los episodios de ENSO más destacados de las últimas décadas.


Conclusión

El Niño es mucho más que un calentamiento del océano Pacífico.

Es una gigantesca alteración del sistema océano-atmósfera capaz de reorganizar temporalmente los patrones meteorológicos a escala planetaria.

Durante 2026, el fenómeno está adquiriendo una intensidad que merece especial atención.

Más calor, lluvias extremas, sequías, incendios, alteraciones agrícolas y cambios en los océanos son algunos de los riesgos que deberán vigilarse durante los próximos meses.

Pero también hay que recordar que El Niño no actúa solo.

El calentamiento global está modificando el escenario sobre el cual se desarrolla el fenómeno.

Por eso, el verdadero desafío de 2026 no consiste únicamente en saber qué tan fuerte será El Niño, sino en comprender cómo un fenómeno natural de gran escala puede interactuar con un planeta que ya se encuentra mucho más caliente que décadas atrás.

El Pacífico vuelve a convertirse así en uno de los grandes protagonistas del clima mundial.


Fuentes para ampliar

  • NOAA – Climate Prediction Center, actualización ENSO del 13 de agosto de 2026.

  • Organización Meteorológica Mundial – actualización sobre El Niño de julio de 2026.

  • NOAA – explicación científica del fenómeno El Niño y sus impactos globales.


Ver en este blog:


T y C.

10 de agosto de 2026

Estaciones meteorológicas: de la Segunda Guerra Mundial al sistema moderno de 2026

 

Estaciones meteorológicas: de los instrumentos de la Segunda Guerra Mundial a la meteorología de 2026

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Estaciones meteorológicas: 80 años de evolución tecnológica

Hoy resulta casi natural consultar la temperatura, el viento, la presión atmosférica o la posibilidad de lluvia desde un teléfono móvil. Detrás de esos datos existe una enorme red de estaciones meteorológicas automáticas, radares, satélites, globos meteorológicos, aviones, boyas oceánicas y sistemas informáticos que trabajan prácticamente en tiempo real.

Pero la meteorología moderna tiene una deuda importante con una época en la que obtener esos mismos datos requería observadores humanos, instrumentos mecánicos, globos, radios y enormes cantidades de cálculos manuales.

En 1944, durante la Segunda Guerra Mundial, la meteorología se convirtió en un elemento estratégico. Y posiblemente nunca tuvo tanta importancia militar como durante la planificación del Día D, el desembarco aliado en Normandía del 6 de junio de 1944.

La comparación entre una estación meteorológica de 1944 y una estación automática de 2026 permite observar una de las grandes transformaciones de la ciencia: pasar de la observación manual y limitada a sistemas capaces de registrar y transmitir datos continuamente.


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¿Cómo eran las estaciones meteorológicas durante la Segunda Guerra Mundial?

En la década de 1940 una estación meteorológica podía parecer bastante sencilla comparada con las actuales, pero sus instrumentos eran fundamentales.

Los observadores utilizaban termómetros, barómetros, higrómetros, anemómetros, veletas y pluviómetros, además de instrumentos ópticos para estudiar las nubes y la visibilidad.

Una parte importante de las observaciones dependía directamente de una persona. El meteorólogo debía leer los instrumentos, anotar los valores y transmitirlos a un centro de pronóstico.

Las estaciones no estaban conectadas a Internet ni existían redes digitales de observación. Los datos podían enviarse mediante radio, teléfono, teletipo u otros sistemas de comunicaciones disponibles.

Además, para conocer las condiciones de las capas superiores de la atmósfera se utilizaban globos meteorológicos y radiosondas.

Una radiosonda permitía obtener información de temperatura, humedad y presión mientras ascendía en la atmósfera. Los datos eran transmitidos por radio al personal meteorológico.

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La información de las estaciones terrestres se complementaba con observaciones realizadas desde buques, aviones y otros puntos de observación.

El sistema era mucho más lento que el actual, pero podía producir pronósticos extraordinariamente útiles cuando los datos eran abundantes y los meteorólogos tenían experiencia.


La meteorología que decidió el Día D

El 6 de junio de 1944 no fue elegido al azar.

Los aliados necesitaban encontrar una combinación muy particular de condiciones meteorológicas y astronómicas. Para una operación anfibia de semejante magnitud era necesario considerar:

  • velocidad y dirección del viento;

  • estado del mar;

  • oleaje;

  • visibilidad;

  • nubosidad;

  • precipitaciones;

  • mareas;

  • iluminación lunar;

  • condiciones para los aviones;

  • condiciones para los bombarderos;

  • viento sobre las zonas de lanzamiento de paracaidistas;

  • condiciones para las embarcaciones de desembarco.

El encargado de coordinar las previsiones meteorológicas en el cuartel general aliado fue el Group Captain James Stagg, de la Royal Air Force.

Stagg y su equipo debían responder una pregunta extremadamente difícil: ¿cuándo existiría una ventana meteorológica suficientemente buena para iniciar la invasión?

El problema era que una equivocación podía tener consecuencias enormes.

Un desembarco con viento fuerte, mala visibilidad y mar demasiado agitado podía comprometer miles de vidas y centenares de barcos.

El Met Office británico explica que los pronósticos de 1944 se elaboraban utilizando observaciones terrestres, barcos, reconocimientos aéreos y otras fuentes. Las cartas meteorológicas se dibujaban manualmente cada pocas horas. (Met Office)


El mal tiempo del 5 de junio de 1944

El 5 de junio estaba previsto inicialmente como el día del desembarco.

Sin embargo, las condiciones meteorológicas eran demasiado desfavorables.

Una profunda perturbación atlántica estaba provocando un tiempo muy complicado sobre el Canal de la Mancha.

Los meteorólogos aliados detectaron además la posibilidad de una mejora temporal durante el día 6.

La decisión fue extraordinariamente arriesgada: Eisenhower decidió aplazar la operación unas horas y aprovechar esa breve ventana.

El pronóstico no significaba que el 6 de junio fuera a tener un día perfecto. Al contrario: las condiciones serían marginales, pero suficientemente aceptables para iniciar la invasión.

Según el Met Office, más de 5.000 barcos y 13.000 aviones participaron en el apoyo a la invasión del 6 de junio, mientras unos 160.000 soldados aliados desembarcaron en la costa normanda. (Met Office)


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El papel de las observaciones meteorológicas

Un detalle particularmente interesante es que los aliados tenían una ventaja en materia de información meteorológica.

El Met Office señala que las cartas meteorológicas aliadas contenían una gran cantidad de observaciones procedentes del Reino Unido y Europa. Las cartas alemanas, en cambio, disponían de muchas menos observaciones de determinadas zonas, especialmente alrededor del Reino Unido y las aguas circundantes. (Met Office)

Además, la inteligencia obtenida de las comunicaciones alemanas permitió a los aliados disponer de información meteorológica alemana.

Esto tuvo una consecuencia estratégica: la meteorología se convirtió también en una cuestión de inteligencia militar.


¿Eran precisas las estaciones meteorológicas de 1944?

La respuesta necesita cierta explicación.

No sería correcto afirmar que todos los instrumentos de 1944 eran "imprecisos". Muchos eran instrumentos científicos de buena calidad y podían proporcionar mediciones bastante fiables.

El principal problema era otro: la cantidad, frecuencia y distribución de las observaciones disponibles.

Un termómetro correctamente instalado podía medir muy bien la temperatura. Un barómetro podía proporcionar una excelente medición de presión. Un anemómetro podía registrar adecuadamente el viento.

Pero un único instrumento sólo describe las condiciones en un punto.

Para elaborar un pronóstico meteorológico se necesita conocer cómo está evolucionando la atmósfera en una región mucho mayor.

Ahí aparece la gran diferencia con 2026.


Estaciones meteorológicas de 2026

Una estación automática moderna puede medir y transmitir continuamente numerosas variables.

Entre ellas se encuentran:

Variable19442026
TemperaturaTermómetro, lectura manualSensor electrónico
HumedadHigrómetroSensor electrónico de humedad
PresiónBarómetroSensor electrónico de presión
VientoAnemómetro y veletaAnemómetro electrónico, ultrasónico o mecánico
LluviaPluviómetroPluviómetro automático
Radiación solarInstrumentos específicosPiranómetros y sensores automáticos
VisibilidadObservación humana/instrumentalSensores y sistemas automáticos
NubesObservación humanaCeilómetros y observación remota
TransmisiónRadio, teléfono, teletipoRedes digitales y comunicaciones en tiempo real
ProcesamientoManualComputación automática
Control de calidadFundamentalmente humanoAlgoritmos + supervisión humana
CoberturaLimitadaRedes terrestres, marítimas, aéreas y satelitales

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) establece actualmente normas y procedimientos destinados a garantizar la calidad, estandarización y trazabilidad de las observaciones meteorológicas. (World Meteorological Organization)

La propia OMM mantiene una guía específica, la WMO-No. 8, dedicada a instrumentos y métodos de observación. La edición preliminar de 2026 incorpora actualizaciones relacionadas con medición de humedad, precipitación, viento en altura, estaciones automáticas, globos, control de calidad y observaciones marinas, entre otros aspectos. (World Meteorological Organization)

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¿Cuánto más precisas son las estaciones actuales?

No existe un único porcentaje que permita decir que una estación de 2026 es, por ejemplo, "90 % más precisa" que una de 1944.

La precisión depende del instrumento, su calibración, instalación, mantenimiento y condiciones ambientales.

La gran ventaja actual está en el sistema completo de observación.

Una estación moderna puede registrar muchos más datos en períodos mucho más cortos y transmitirlos automáticamente.

Además, los datos pueden compararse con otras estaciones cercanas, radares, satélites, globos y modelos numéricos.

La OMM destaca precisamente la importancia de las calibraciones, las comparaciones entre instrumentos y los procedimientos de control de calidad para garantizar observaciones fiables. (World Meteorological Organization)

Por lo tanto, la diferencia fundamental puede resumirse así:

1944: buenos instrumentos + pocos datos + observación humana + procesamiento manual.

2026: sensores electrónicos + enormes redes de observación + transmisión automática + radares + satélites + supercomputación + inteligencia artificial y modelos numéricos.


La revolución de los satélites y radares

Hay una diferencia tecnológica todavía más importante.

En 1944 los meteorólogos no disponían de satélites meteorológicos operativos.

Hoy pueden observar sistemas nubosos y tormentas desde el espacio prácticamente de forma continua.

Los radares meteorológicos permiten detectar precipitación y analizar la evolución de tormentas, mientras que los satélites proporcionan información sobre nubosidad, vapor de agua, temperatura y otros parámetros atmosféricos.

Los sistemas modernos combinan estas fuentes con las estaciones de superficie.

La OMM describe el actual sistema mundial de observación como una combinación de estaciones terrestres automáticas y manuales, globos, observaciones oceánicas y otras plataformas. En 2026, la red coordinada por la organización incluye alrededor de 16.300 estaciones meteorológicas terrestres, además de más de mil puntos de lanzamiento de globos meteorológicos dos veces al día. (World Meteorological Organization)


¿Qué habría ocurrido si los meteorólogos del Día D hubieran tenido tecnología de 2026?

Es una pregunta fascinante.

Si Stagg y sus colegas hubieran contado con satélites, radares, modelos numéricos modernos, estaciones automáticas distribuidas por Europa y comunicaciones digitales instantáneas, habrían tenido una imagen mucho más completa de la atmósfera.

Habrían podido observar con mucha mayor precisión:

  • el desplazamiento de los frentes;

  • la evolución de la presión atmosférica;

  • el viento en diferentes niveles;

  • la estructura de las tormentas;

  • la nubosidad;

  • la temperatura del océano y de la superficie;

  • el estado del mar;

  • la evolución del sistema de bajas presiones.

Pero hay algo que no habría desaparecido: la incertidumbre.

Incluso en 2026, los pronósticos meteorológicos no son absolutamente perfectos. La atmósfera es un sistema caótico y pequeñas diferencias en las condiciones iniciales pueden provocar grandes cambios en el pronóstico varios días después.

Por eso los meteorólogos modernos utilizan también pronósticos por conjuntos, que permiten evaluar diferentes escenarios posibles.


Del observador humano a la estación automática

La automatización no significó que los meteorólogos dejaran de ser importantes.

Al contrario.

La estación automática realiza el trabajo repetitivo de medir y transmitir información. El meteorólogo interpreta posteriormente esos datos dentro de un contexto mucho más amplio.

La OMM destaca que la transición desde las observaciones manuales hacia sistemas automáticos y técnicas de teledetección exige normas específicas para garantizar el rendimiento y la calidad de las mediciones. (World Meteorological Organization)

La estación automática tiene además una enorme ventaja para fenómenos rápidos.

Una persona puede realizar observaciones en determinados horarios. Un sistema automático puede registrar cambios continuamente y detectar rápidamente una caída de presión, un aumento brusco del viento o el comienzo de una precipitación.


Una comparación que resume 80 años de meteorología

Podemos imaginar dos meteorólogos observando el mismo temporal.

Meteorólogo de 1944

Tiene:

Termómetro → barómetro → anemómetro → observación de nubes → anotaciones → transmisión → carta meteorológica → análisis humano.

Meteorólogo de 2026

Dispone de:

Estaciones automáticas + radares + satélites + globos + aviones + boyas + sensores oceánicos + modelos numéricos + supercomputadoras + comunicaciones instantáneas + inteligencia artificial + análisis humano.

La diferencia es gigantesca.

Sin embargo, existe una continuidad histórica: la calidad de un pronóstico depende de la calidad de las observaciones que lo alimentan.


El legado meteorológico del Día D

El desembarco de Normandía demostró de una manera dramática que el tiempo atmosférico podía decidir una operación militar de dimensiones históricas.

La previsión meteorológica permitió a Eisenhower tomar una decisión extremadamente difícil: retrasar el desembarco previsto para el 5 de junio y aprovechar una ventana de mejores condiciones el 6.

El propio Eisenhower dejó una famosa anotación de agradecimiento después de conocer que el retraso había sido fundamental para evitar condiciones todavía peores.

La meteorología no ganó la batalla por sí sola, naturalmente. Pero permitió elegir el momento en el que comenzar una de las operaciones militares más importantes del siglo XX.

Y esa es quizás la mayor lección que deja el Día D: un dato meteorológico puede parecer pequeño, pero cuando miles de decisiones dependen de él, adquiere una importancia estratégica enorme.


Conclusión

Entre las estaciones meteorológicas de 1944 y las de 2026 existe una distancia tecnológica enorme.

Las antiguas dependían principalmente de instrumentos mecánicos, observadores humanos, globos, radios y cartas dibujadas a mano. Las actuales forman parte de una gigantesca red global que integra sensores automáticos, satélites, radares, globos, aviones, océanos y computadoras.

Sin embargo, hay una característica que permanece intacta: la necesidad de medir correctamente la atmósfera.

En Normandía, esa información ayudó a determinar el momento de una invasión que involucró miles de barcos, aviones y tropas.

En 2026, las mismas variables —viento, presión, temperatura, humedad, lluvia, visibilidad y estado del mar— siguen siendo fundamentales, pero ahora pueden medirse con mucha mayor frecuencia y combinarse con millones de observaciones procedentes de todo el planeta.

La evolución de las estaciones meteorológicas es, en definitiva, la historia del paso de una meteorología basada principalmente en la observación humana a una meteorología global, automática, digital y prácticamente en tiempo real.

Fuentes recomendadas para el artículo

Sugerencia para Blogger: conviene colocar las tres imágenes aproximadamente después de la introducción, en la sección sobre las estaciones de 1944 y en la comparación con las estaciones modernas. Así la entrada queda visualmente dividida y las imágenes acompañan el desarrollo histórico sin saturar el artículo.


 T y C.

9 de agosto de 2026

Nubes Mammatus: qué son, cómo se forman y por qué aparecen antes de las tormentas

 

Nubes Mammatus: las impresionantes nubes que parecen bolsas colgando del cielo


Nubes mammatus: una de las formaciones más espectaculares de la atmósfera.


Las nubes mammatus se encuentran entre las formaciones más llamativas de la atmósfera. Sus características protuberancias redondeadas, que parecen bolsas, globos o burbujas suspendidas debajo de una nube, pueden transformar el cielo en un paisaje espectacular.

Aunque muchas veces se las relaciona directamente con tormentas severas, la realidad es algo más compleja. Las mammatus pueden aparecer asociadas a grandes sistemas convectivos y tormentas, pero su presencia por sí sola no significa que vaya a producirse un tornado ni que necesariamente exista tiempo severo en el lugar donde son observadas.

En 2026, estas formaciones continúan siendo objeto de observación por parte de meteorólogos, fotógrafos y aficionados a la meteorología debido a los procesos atmosféricos que intervienen en su formación.



¿Qué son las nubes mammatus?

El término mammatus procede del latín mamma, que significa "mama" o "pecho", en referencia a las formas redondeadas que aparecen en la parte inferior de determinadas nubes.

En realidad, mammatus no es el nombre de un tipo independiente de nube. Es una característica suplementaria de ciertas nubes, reconocida internacionalmente por la Organización Meteorológica Mundial.

Las protuberancias pueden aparecer debajo de diferentes estructuras nubosas, aunque son especialmente conocidas cuando se observan bajo grandes cumulonimbus, las nubes asociadas a tormentas.

Las bolsas pueden tener diferentes tamaños y formas. Algunas son pequeñas y numerosas, mientras que otras pueden alcanzar dimensiones considerablemente mayores y extenderse por una amplia zona del cielo.


Un espectacular caso de nubes mammatus observado en Córdoba, Argentina.




¿Cómo se forman las mammatus?

Durante mucho tiempo se explicó su formación de manera simplificada como el resultado de aire frío que desciende desde la nube y produce bolsas hacia abajo.

Actualmente se sabe que el proceso es más complejo.

En determinadas condiciones atmosféricas existen importantes diferencias de temperatura, humedad, estabilidad y movimiento vertical dentro y alrededor de una nube. El aire que desciende puede experimentar procesos de evaporación, enfriamiento y cambios en su flotabilidad.

Cuando estas corrientes interactúan con el ambiente situado debajo de la nube pueden producirse estructuras ondulantes y protuberancias que terminan formando el característico aspecto de las mammatus.

Por eso, más que pensar en las mammatus como simples "bolsas de aire frío", es mejor entenderlas como el resultado visible de complejas interacciones entre corrientes ascendentes, descendentes, humedad y estabilidad atmosférica.

¿Las mammatus anuncian una tormenta peligrosa?

Esta es una de las preguntas más frecuentes.

La respuesta es: no necesariamente.

Las mammatus aparecen con frecuencia asociadas a grandes sistemas tormentosos, especialmente debajo del yunque de un cumulonimbus. Debido a esto, pueden observarse en cielos donde existen tormentas importantes en las proximidades.

Sin embargo, ver mammatus no significa que se esté formando un tornado.

Tampoco permiten determinar por sí solas la intensidad de una tormenta.

Una persona puede observar un espectacular cielo con mammatus mientras la tormenta principal se encuentra varios kilómetros de distancia. En otros casos, pueden permanecer visibles después de que la parte más activa de la tormenta haya pasado.

Por esta razón, los meteorólogos no utilizan la presencia de mammatus como un indicador aislado de peligrosidad.




La relación con los cumulonimbus

Una de las situaciones más conocidas ocurre cuando las mammatus aparecen debajo del yunque de un cumulonimbus.

El cumulonimbus puede alcanzar enormes alturas y extenderse lateralmente en la parte superior de la troposfera. Cuando las corrientes ascendentes de la tormenta encuentran una capa atmosférica estable, la nube puede expandirse horizontalmente formando el conocido "yunque".

Debajo o alrededor de ese yunque pueden desarrollarse estructuras mammatus.

El resultado puede ser espectacular: decenas o incluso cientos de protuberancias que cubren grandes sectores del cielo.



¿Por qué parecen bolsas colgando?

La característica visual más llamativa de las mammatus es precisamente su forma.

Las protuberancias pueden ser:

  • Redondeadas.
  • Alargadas.
  • Irregulares.
  • Pequeñas y numerosas.
  • Grandes y claramente separadas.
  • Dispuestas formando patrones ondulados.

Su apariencia cambia constantemente porque la atmósfera está en movimiento.

La iluminación del Sol también puede modificar enormemente su aspecto. Durante el amanecer y el atardecer, las mammatus pueden adquirir tonalidades doradas, rojizas, anaranjadas o violetas.

Por este motivo son muy apreciadas por fotógrafos de naturaleza y aficionados a la meteorología.



¿Dónde pueden observarse?

Las mammatus no pertenecen exclusivamente a una región determinada del planeta.

Pueden aparecer en diferentes partes del mundo cuando se presentan las condiciones atmosféricas apropiadas.

En Argentina pueden observarse especialmente durante situaciones de fuerte actividad convectiva, sobre todo durante la primavera y el verano. La región central del país, incluida Córdoba, puede ofrecer excelentes oportunidades para observarlas debido a la frecuente formación de tormentas convectivas.

En el centro de Argentina, las grandes tormentas pueden desarrollar enormes estructuras nubosas capaces de producir granizo, fuertes ráfagas, lluvias intensas y actividad eléctrica.

Eso no significa que las mammatus sean responsables de esos fenómenos: simplemente pueden formar parte de la estructura nubosa asociada al sistema.




Mammatus y tornados: una confusión frecuente

Uno de los mitos meteorológicos más extendidos afirma que las mammatus son una señal de tornado.

Esto es incorrecto.

Los tornados se forman mediante procesos dinámicos específicos relacionados con determinadas tormentas, especialmente algunas supercélulas. Para evaluar el riesgo de tornado se deben analizar numerosos factores meteorológicos, entre ellos la cizalladura del viento, la inestabilidad atmosférica y la estructura de la tormenta.

Las mammatus no permiten realizar esa predicción.

De hecho, pueden aparecer en tormentas que nunca generan un tornado.

Por eso, ante la aparición de estas nubes, lo importante es observar la evolución general del tiempo y consultar los avisos meteorológicos oficiales cuando exista riesgo de tormentas fuertes.

¿Pueden aparecer sin una tormenta directamente encima?

Sí.

Este detalle suele sorprender a quienes observan mammatus por primera vez.

Las grandes estructuras nubosas pueden extenderse durante decenas o incluso cientos de kilómetros. Por eso, una persona puede encontrarse bajo un cielo con mammatus mientras el núcleo más intenso de la tormenta se encuentra a considerable distancia.

El viento en altura también puede transportar las estructuras nubosas y modificar su apariencia.

Por esa razón, no siempre debe interpretarse la presencia de mammatus como señal de que una tormenta severa está exactamente sobre la posición del observador.





¿Cuánto duran?

La duración puede variar considerablemente.

Algunas estructuras mammatus desaparecen relativamente rápido, mientras que otras pueden mantenerse visibles durante un período más prolongado.

Su aspecto también cambia en cuestión de minutos debido a los movimientos del aire, la evaporación y la evolución de la nube que las produce.

Uno de los aspectos más interesantes para los observadores es precisamente esa transformación constante.

Una formación que inicialmente parece una serie de pequeñas bolsas puede convertirse pocos minutos después en una estructura mucho más extensa y definida.

¿Mammatus significa "mal tiempo inmediato"?

Otro error habitual es pensar que las mammatus anuncian necesariamente la llegada inmediata de una tormenta.

Aunque pueden estar relacionadas con sistemas convectivos importantes, no constituyen por sí mismas un pronóstico meteorológico.

La predicción de tormentas depende de datos obtenidos mediante satélites, radares meteorológicos, estaciones terrestres, radiosondeos y modelos numéricos de predicción.

En la actualidad, estos sistemas permiten seguir la evolución de las tormentas con mucha mayor precisión que décadas atrás.

¿Son peligrosas las nubes mammatus?

La nube mammatus en sí misma no es un fenómeno peligroso.

El riesgo depende de la estructura meteorológica a la que esté asociada.

Si las mammatus aparecen junto a una tormenta intensa, pueden existir otros peligros como:

  • Descargas eléctricas.
  • Granizo.
  • Lluvias torrenciales.
  • Ráfagas descendentes.
  • Inundaciones repentinas.
  • Vientos fuertes.
  • En determinadas situaciones, tornados.

Por eso, la recomendación es no confundir una espectacular formación nubosa con una señal directa de peligro, pero tampoco ignorar una tormenta activa simplemente porque lo que más llama la atención sean las mammatus.



Las mammatus vistas desde el suelo

Para un observador, las mammatus pueden ser especialmente impresionantes cuando el Sol ilumina la parte inferior de las nubes.

La perspectiva desde tierra hace que las protuberancias parezcan mucho mayores de lo que realmente son.

En ocasiones cubren prácticamente todo el cielo y crean la sensación de estar debajo de un enorme techo de bolsas nubosas.

Las fotografías tomadas con teléfonos móviles también pueden mostrar estructuras muy llamativas, aunque el contraste y la exposición automática de las cámaras pueden modificar los colores originales.

Un espectáculo de la atmósfera

Las nubes mammatus son un excelente ejemplo de la complejidad de la atmósfera.

Su aspecto parece sencillo: numerosas protuberancias colgando debajo de una nube. Sin embargo, detrás de esa apariencia intervienen procesos relacionados con movimientos verticales del aire, humedad, temperatura, evaporación, estabilidad atmosférica y dinámica de las grandes nubes convectivas.

Por eso continúan siendo una de las formaciones nubosas más interesantes para quienes estudian y observan el cielo.

Cuando aparecen sobre el horizonte, pueden convertirse en uno de los espectáculos meteorológicos más impresionantes de la naturaleza.

En resumen

Las mammatus son una característica nubosa reconocible por sus protuberancias redondeadas que cuelgan de la base de determinadas nubes. Se observan con frecuencia asociadas a grandes tormentas y cumulonimbus, pero no son sinónimo de tornado ni permiten determinar por sí solas la severidad de una tormenta.

Su aparición constituye, sobre todo, una muestra espectacular de la compleja dinámica de la atmósfera.

En Argentina, y particularmente durante las temporadas de mayor actividad convectiva en el centro del país, pueden convertirse en protagonistas de algunos de los cielos más sorprendentes del año.



T y C.

18 de julio de 2026

Santiago de Chile bajo un temporal histórico: lluvias récord, inundaciones y una ciudad en alerta

 

Santiago de Chile enfrenta uno de los temporales más importantes de las últimas décadas


Chile soporta el peor temporal en 30 años: cuatro muertos, miles de evacuados



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La capital chilena vive horas de extrema complejidad debido a un potente sistema frontal que ha dejado lluvias persistentes, fuertes vientos, crecidas de ríos, interrupciones del suministro eléctrico y numerosos inconvenientes en el transporte urbano.

Según las autoridades chilenas, el fenómeno forma parte de un evento meteorológico excepcional que afecta desde la región de Atacama hasta el sur del país y que ha sido catalogado como el sistema frontal más intenso registrado en aproximadamente tres décadas.

En Santiago, las precipitaciones comenzaron de manera gradual, pero rápidamente se intensificaron provocando anegamientos en avenidas, congestión vehicular y problemas en numerosos barrios de la Región Metropolitana.


¿Qué originó este poderoso temporal?

El responsable es un extenso sistema frontal proveniente del océano Pacífico que llegó acompañado por un río atmosférico de alta intensidad.

Los ríos atmosféricos son enormes corredores de humedad que transportan vapor de agua desde zonas tropicales hacia latitudes medias. Cuando interactúan con los sistemas frontales y con la Cordillera de los Andes, producen precipitaciones extraordinariamente intensas.

En esta ocasión, el río atmosférico alcanzó una intensidad excepcional, favoreciendo:

  • lluvias continuas durante varios días;
  • abundantes nevadas en la cordillera;
  • fuertes ráfagas de viento;
  • riesgo elevado de deslizamientos y aluviones;
  • aumento significativo del caudal de ríos y esteros.

Santiago sufrió inundaciones y cortes de energía

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Las lluvias provocaron complicaciones prácticamente en toda la ciudad.

Entre los principales problemas registrados se encuentran:

  • Calles completamente inundadas.
  • Importantes embotellamientos.
  • Semáforos fuera de servicio.
  • Caídas de árboles.
  • Interrupciones del suministro eléctrico.
  • Suspensión de algunas actividades escolares y preventivas en distintas regiones del país.

Las autoridades recomendaron evitar desplazamientos innecesarios mientras persistieran las precipitaciones más intensas.


Un saldo lamentable

El sistema frontal no sólo provocó daños materiales.

Las autoridades chilenas confirmaron víctimas fatales asociadas a diversos accidentes ocasionados por el temporal, incluyendo electrocuciones, caída de árboles y otros incidentes derivados de las intensas lluvias.

Además, miles de personas resultaron afectadas por evacuaciones preventivas, daños en viviendas y cortes masivos del servicio eléctrico.


El río Mapocho volvió a ser protagonista

Uno de los puntos de mayor preocupación fue el río Mapocho, cuyo caudal aumentó considerablemente.

Durante los momentos más críticos se mantuvo una vigilancia permanente sobre:

  • puentes;
  • defensas ribereñas;
  • sectores bajos cercanos al cauce;
  • campamentos instalados en áreas inundables.

Algunas comunas recibieron alertas preventivas debido al riesgo de desbordes y remociones de masa.


Las zonas más afectadas

Aunque Santiago concentró gran parte de la atención mediática, el temporal impactó una extensa franja del territorio chileno.

Las regiones más comprometidas incluyen:

  • Coquimbo
  • Valparaíso
  • Metropolitana
  • O'Higgins
  • Maule
  • Ñuble
  • Biobío
  • La Araucanía

En varias de ellas se registraron:

  • evacuaciones;
  • viviendas dañadas;
  • caminos interrumpidos;
  • comunidades aisladas;
  • fuertes marejadas en la costa.

La nieve también fue protagonista

Mientras en Santiago predominaba la lluvia, la cordillera recibió importantes acumulaciones de nieve.

Las autoridades monitorearon permanentemente:

  • pasos internacionales;
  • rutas cordilleranas;
  • centros de esquí;
  • riesgo de avalanchas.

Estas nevadas representan un importante aporte para las reservas hídricas del próximo verano, aunque complican el tránsito en zonas de montaña.


¿Es un evento excepcional?

Especialistas consideran que sí.

Si bien Chile está acostumbrado a recibir sistemas frontales durante el invierno austral, la combinación de varios factores hizo que este episodio alcanzara características extraordinarias:

  • gran cantidad de humedad disponible;
  • río atmosférico muy intenso;
  • sucesión de frentes;
  • interacción con la Cordillera de los Andes;
  • precipitaciones concentradas en pocos días.

Las autoridades incluso compararon este episodio con algunos de los temporales históricos ocurridos durante los inviernos asociados a fuertes eventos de El Niño.


Recomendaciones para la población

Durante eventos meteorológicos de esta magnitud, Protección Civil y los organismos de emergencia aconsejan:

  • evitar cruzar calles inundadas;
  • no acercarse a ríos con caudal elevado;
  • asegurar objetos que puedan desprenderse por el viento;
  • mantenerse alejados de árboles debilitados;
  • revisar canaletas y desagües antes de las lluvias;
  • seguir únicamente la información emitida por organismos oficiales.

¿Cuándo mejorará el tiempo?

Los modelos meteorológicos indican que las lluvias comenzarán a disminuir gradualmente durante las próximas jornadas, aunque algunas precipitaciones aisladas podrían continuar mientras el sistema frontal se desplaza hacia el este.

No obstante, persistirá la vigilancia debido a que los suelos permanecen saturados y todavía existe riesgo de crecidas, deslizamientos e inundaciones localizadas.


Conclusión

El temporal que afecta a Santiago de Chile durante julio de 2026 ya forma parte de los episodios meteorológicos más importantes registrados en los últimos años. La combinación de un potente sistema frontal con un río atmosférico produjo lluvias excepcionales, fuertes vientos y múltiples emergencias en gran parte del territorio chileno.

Aunque las precipitaciones comienzan lentamente a disminuir, las autoridades mantienen el monitoreo permanente de ríos, quebradas y sectores vulnerables. Este episodio vuelve a poner de manifiesto la importancia de la prevención, la planificación urbana y el seguimiento constante de los pronósticos meteorológicos frente a fenómenos extremos que, según los especialistas, podrían hacerse más frecuentes e intensos en el futuro debido a la variabilidad climática.


Ver en el blog:


Los Cinco Edificios Más Altos de Santiago de Chile y su Ubicación: El Skyline de una Ciudad en Crecimiento



T y C.