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3 de abril de 2025

Las tormentas más destructivas que han golpeado grandes ciudades.

 Las Tormentas Más Devastadoras de la Historia registradas y su Impacto en Ciudades que afectaron


Las Tormentas Más Devastadoras de la Historia y su Impacto en las Ciudades que Afectaron

A lo largo de la historia, la humanidad ha sido testigo de tormentas de una magnitud catastrófica, que han dejado a su paso muerte, destrucción y cambios irreversibles en las ciudades afectadas. Estos fenómenos naturales, que incluyen huracanes, tifones y ciclones, han demostrado el poder incontrolable del clima y la vulnerabilidad de las poblaciones. A continuación, se presentan algunas de las tormentas más devastadoras registradas y su impacto en las ciudades que azotaron.

1. El Tifón Haiyan (2013) - Filipinas



El tifón Haiyan, conocido localmente como Yolanda, tocó tierra en Filipinas con vientos de hasta 315 km/h, convirtiéndose en uno de los ciclones tropicales más intensos de la historia. La ciudad de Tacloban fue una de las más afectadas, con una marejada ciclónica que arrasó comunidades enteras. Más de 6.300 personas perdieron la vida y millones quedaron sin hogar. La reconstrucción de la infraestructura urbana tomó años y aún se sienten sus efectos.

2. El Huracán Katrina (2005) - Estados Unidos



Uno de los huracanes más destructivos en la historia de Estados Unidos, Katrina alcanzó la categoría 5 en el Golfo de México antes de tocar tierra en Luisiana y Misisipi. La ciudad de Nueva Orleans sufrió el mayor impacto debido a la falla de los diques de contención, lo que provocó inundaciones que sumergieron el 80% de la ciudad. Con un saldo de más de 1.800 muertos y daños valorados en 125 mil millones de dólares, la recuperación fue lenta y muchos barrios nunca volvieron a ser los mismos.

3. El Ciclón Bhola (1970) - Bangladesh y la India



El ciclón Bhola es el desastre meteorológico más letal de la historia moderna. Golpeó la región del delta del Ganges con vientos de hasta 185 km/h y marejadas de más de seis metros, causando la muerte de entre 300.000 y 500.000 personas. La ciudad de Chittagong, en la actual Bangladesh, sufrió pérdidas económicas y humanas incalculables. Este desastre evidenció la falta de preparación de la región ante fenómenos climáticos extremos y llevó a mejoras en los sistemas de alerta temprana.

4. El Huracán Mitch (1998) - Centroamérica



Con lluvias torrenciales y vientos de 290 km/h, Mitch devastó Honduras y Nicaragua. La capital hondureña, Tegucigalpa, sufrió deslizamientos de tierra y crecidas de ríos que arrasaron viviendas e infraestructura. Más de 11.000 personas murieron y la recuperación tomó décadas. Este huracán resaltó la necesidad de mejores estrategias de gestión de desastres en la región.

5. El Tifón Tip (1979) - Japón



El tifón Tip es el más grande registrado en términos de diámetro, alcanzando 2.220 km. Aunque perdió algo de intensidad antes de tocar tierra en Japón, aún provocó inundaciones y deslaves que destruyeron infraestructuras y causaron numerosas víctimas. La tormenta llevó a Japón a mejorar su infraestructura de mitigación de desastres.

Conclusión

Las tormentas devastadoras han marcado la historia de la humanidad, dejando lecciones sobre la importancia de la preparación y la resiliencia. Con el cambio climático aumentando la frecuencia e intensidad de estos fenómenos, las ciudades deben adaptarse mediante infraestructuras más seguras, mejores sistemas de alerta y una planificación urbana resiliente. Aprender del pasado es clave para enfrentar los desafíos climáticos del futuro.


Ver en este blog:




Clasificación de Tornados: Entendiendo la Fuerza y los Daños




El Huracán Katrina: Un Evento Meteorológico Extremo que Cambió a Estados Unidos



T y C.


11 de octubre de 2024

El histórico Huracán Katrina

 El Huracán Katrina: Un Evento Meteorológico Extremo que Cambió a Estados Unidos

Trayectoría del histórico huracán Katrina


El huracán Katrina es uno de los eventos meteorológicos más devastadores y memorables de la historia de los Estados Unidos.


Impactó gravemente a Luisiana en 2005, dejando una huella imborrable en la historia de los Estados Unidos.

 Con categoría 5, este huracán causó inundaciones catastróficas, especialmente en Nueva Orleans, debido al colapso de los diques. Más de 1,800 personas perdieron la vida, y miles quedaron desplazadas, marcando un hito en la gestión de emergencias climáticas. Katrina resaltó los desafíos del cambio climático, el aumento de los niveles del mar, y la importancia de las infraestructuras resilientes. Su impacto económico y social sigue siendo un recordatorio de la fuerza destructiva de los huracanes en áreas vulnerables.

 

Tocó tierra el 29 de agosto de 2005, causando una destrucción generalizada en la costa del Golfo, especialmente en la ciudad de Nueva Orleans, Luisiana.


New Orleans por IA


 Aunque el huracán en sí fue poderoso, la verdadera magnitud del desastre se debió a una combinación de factores, incluidas fallas en la infraestructura, la geografía de la región y la ineficacia de las respuestas de emergencia. 

Este evento marcó un punto de inflexión en cómo el país enfrenta los desastres naturales, provocando cambios duraderos en las políticas de gestión de emergencias y en la conciencia pública sobre el impacto de los fenómenos meteorológicos extremos.


Nueva Orleans, Luisiana


Katrina comenzó como una tormenta tropical en el Atlántico el 23 de agosto de 2005. Poco después, se intensificó rápidamente en un huracán de categoría 1 mientras se desplazaba hacia el sur de Florida. Sin embargo, fue en el Golfo de México donde Katrina alcanzó su máxima fuerza, alimentada por las cálidas aguas del golfo. El 28 de agosto, el huracán se convirtió en una tormenta de categoría 5, con vientos sostenidos de 280 kilómetros por hora (175 millas por hora). Aunque se debilitó a una categoría 3 justo antes de tocar tierra, aún trajo consigo vientos poderosos y una marejada ciclónica que devastaría la costa del Golfo.


El paso del Huracán por Nueva Orleans, Luisiana


Una de las características más destructivas del huracán Katrina fue la marejada ciclónica. Este fenómeno ocurre cuando los fuertes vientos de un huracán empujan el agua del mar hacia la costa, provocando un aumento en el nivel del mar. 

En el caso de Katrina, la marejada alcanzó los 8.5 metros (28 pies) en algunas áreas. Esta inmensa masa de agua arrasó pueblos y ciudades costeras, destruyendo hogares, negocios e infraestructuras. La costa de Mississippi fue una de las más afectadas, donde varias ciudades fueron casi completamente arrasadas.


Posición del huracán Katrina segun vista satelital


Sin embargo, la verdadera tragedia de Katrina ocurrió en Nueva Orleans, una ciudad que, en su mayoría, se encuentra por debajo del nivel del mar y depende de un sistema de diques y bombas para protegerse de las inundaciones.

 La combinación de una marejada ciclónica de más de 6 metros y la intensa lluvia superó la capacidad de estos sistemas. Los diques fallaron en varios puntos clave, lo que provocó la inundación del 80% de la ciudad. Los barrios más afectados fueron aquellos donde vivían algunas de las comunidades más pobres y vulnerables, como el Lower Ninth Ward, que quedó completamente sumergido bajo el agua.

En los días que siguieron, Nueva Orleans se transformó en un escenario de caos y desesperación. Decenas de miles de personas que no habían podido evacuar quedaron atrapadas en la ciudad sin acceso a alimentos, agua potable o atención médica adecuada.


 El Superdome, un estadio deportivo que había sido designado como refugio de emergencia, pronto se convirtió en un símbolo de la crisis humanitaria. 

El Superdome como refugio para los evacuados del huracan Katrina



Lo que comenzó como una medida de seguridad se convirtió rápidamente en una pesadilla, con más de 20,000 personas abarrotadas en condiciones insalubres, sin aire acondicionado ni servicios básicos.

El paso del Huracán Katrina

Barrios inundados por el paso del Huracán Katrina


La respuesta del gobierno ante la catástrofe fue duramente criticada. La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) y otros organismos gubernamentales parecían no estar preparados para enfrentar la magnitud del desastre. Los esfuerzos de rescate y ayuda fueron lentos, lo que exacerbó el sufrimiento de los afectados. En total, se estima que más de 1,800 personas murieron como resultado del huracán Katrina y las inundaciones que siguieron.


 Muchas de estas muertes ocurrieron no solo debido al impacto directo de la tormenta, sino también a la falta de atención médica o condiciones deplorables en las semanas posteriores.

 La falta de inversiones significativas para mejorar la infraestructura crítica dejó a la ciudad expuesta. Además, la destrucción de los humedales costeros, que actúan como una barrera natural contra las marejadas ciclónicas, también fue un factor importante.

Otra cuestión clave que surgió fue el impacto del cambio climático. Aunque no se puede atribuir un solo evento meteorológico al cambio climático, los científicos han señalado que el calentamiento global puede estar intensificando los fenómenos meteorológicos extremos, como los huracanes. 

El huracán Katrina también tuvo repercusiones sociales y políticas. Las imágenes de una ciudad sumergida, con miles de personas —muchas de ellas afroamericanas y de bajos recursos— atrapadas y desesperadas, generaron un profundo malestar en todo el país. 

 Se implementaron cambios en la estructura de FEMA y en la coordinación entre los gobiernos locales, estatales y federales, con la esperanza de que una tragedia similar no vuelva a ocurrir.


Que paso después?

Los días posteriores al huracán también fueron muy duros para los que lograron escapar de la ciudad la víspera. La hondureña Rosa Piñeda Pagán, que tenía entonces 75 años, pudo huir en coche con un familiar, pero tuvo que salir sin mirar atrás de una casa a la que nunca pudo volver.

Grupos de rescate de afectados por el Huracan Katrina


"Lo primero que me dijo mi abuelita es 'vete a mi casa a por mis zapatos y mi ropa'. Pero poco pudimos salvar cuando fuimos semanas después de la catástrofe: la casa estaba inundada e inhabitable, y todo lo que había dentro estaba cubierto por una espesa capa de moho", cuenta a Efe desde Nueva Orleans Jennifer Pagán.

Su abuela, parte de los más de un millón de desplazados que dejó la catástrofe, tuvo que pasar más de un mes en la casa de una familia de Baton Rouge con la que sus parientes contactaron a través de una iglesia.

Fuente  https://efeverde.com/la-vida-despues-del-katrina/



Fotos:

https://pixabay.com



Ver en este blog:


El ojo del Huracán


Los huracanes más raros registrados en la historia





Tormentas y Ciudades





20 de diciembre de 2019

El ojo del huracán

Clima....

 El centro de los ciclones
  
El ojo de un ciclón tropical típico tiene entre 30 y 65 kilómetros de diámetro y suele encontrarse en el centro geométrico de la tormenta.

Centro del ciclón Isabel

 


 Se denomina ojo claro cuando está despejado o contiene sólo algunas nubes bajas y ojo lleno cuando contiene nubes bajas y medias; también puede estar cubierto por la nubosidad central densa.

 En marcado contraste con las condiciones en la pared del ojo, donde se hallan los vientos más intensos de la tormenta, en esta región normalmente se observa poco viento y lluvia, especialmente en el centro del ojo.

​ Debido a la mecánica de los ciclones tropicales, el ojo y el aire directamente encima del ojo son más cálidos que las regiones circundantes.


Aunque el ojo suele ser muy simétrico, puede adquirir formas elípticas o irregulares, particularmente cuando la tormenta se debilita. Un gran ojo elíptico de aspecto fragmentado es síntoma de debilitamiento de la tormenta; un ojo abierto puede ser circular, pero su pared central no rodea el ojo por completo y es también una indicación de que el ciclón está debilitándose por falta de humedad.


El Huracén Katrina - 2004

Estas dos observaciones se emplean para estimar la intensidad de los ciclones tropicales mediante el análisis de Dvorak.
Si bien la pared del ojo suele ser circular, a veces puede también exhibir una estructura claramente poligonal, de triangular a hexagonal.

El ojo, cuyo diámetro en una tormenta madura normalmente mide varias decenas de km, puede reducirse a un tamaño ínfimo en las tormentas en fase de rápida intensificación.

 En los casos más extremos, la tormenta puede presentar un ojo de alfiler, muy circular y despejado; estas tormentas son propensas a grandes fluctuaciones de intensidad y son particularmente difíciles de pronosticar.


Sorprendente imágen en el interio del ojo del huracán.

Las tormentas con ojos particularmente pequeños a menudo provocan ciclos de reemplazo de la pared interna del ojo en los que se forma una nueva pared externa a la pared del ojo actual. Este proceso puede ocurrir a una distancia de quince a varios centenares de kilómetros del ojo interno.

 
A continuación, el ciclón desarrolla dos paredes concéntricas, es decir, un "ojo dentro de otro".

En la mayoría de los casos, la pared externa comienza a contraerse poco después de haberse formado y ahoga la pared interior, produciendo un ojo más amplio y más estable.

Aunque el proceso de sustitución de la pared del ojo tiende a debilitar la tormenta, la rápida contracción de la pared nueva después de la disipación de la pared antigua permite que el ciclón vuelva a fortalecerse y puede iniciar otro ciclo de reemplazo de la pared del ojo.


La estabilidad en el centro de la tormenta.

El ojo puede variar en tamaño desde los 320 km, como en el caso de tifón Carmen, a tan sólo 3 km, como el huracán Wilma.

Si bien es poco común que una tormenta con un ojo grande se intensifique mucho, esto puede ocurrir, especialmente en el caso de los huracanes anulares.

 El huracán Isabel fue el undécimo huracán atlántico más intenso de la historia y mantuvo un enorme ojo de entre 65 y 80 km de ancho durante varios días.





Fuente: wikipedia


fotos:pixbay




14 de septiembre de 2018

El huracán Florence llega a Estados Unidos

Huracán Florence

 Llega a las costas de Estados Unidos el Huracán.



El huracán Florence se degradó a categoría 1 mientras ya azotaba Carolina del Norte y del Sur con vientos huracanados y abundantes precipitaciones, en una muestra del daño que podría causar cuando toque tierra el viernes en el sureste de Estados Unidos.


Pese a que bajó de categoría, el meteoro, con vientos de 150 km/h, es una peligrosa amenaza para los habitantes de las zonas de riesgo, según el último boletín del Centro Nacional de Huracanes (NHC, en inglés) de EE.UU.



Se espera que toque tierra a partir del viernes por la tarde en algún punto probablemente de la costa sureste de Carolina del Norte, indicó el NHC. 


Hasta la noche del jueves, las lluvias causadas por el huracán habían inundando carreteras, elevando el nivel de ríos y cortando la energía eléctrica.




T y C

12 de septiembre de 2018

Huracán Florence

Huracán Florence


Apenas quedan 48 horas para que Florence toque tierra y las carreteras del este de EEUU se llenan de familias que abandonan sus hogares por precaución.





  Antes de marcharse es importante sellar puertas y ventanas, para que cuando el huracán pase, haya donde volver. 

Vecinos llenan sacos de arena para proteger puertas y ventanas.




Larga espera en las gasolineras y fíjense en cómo están las estanterías de los supermercados, totalmente vacías, porque con Florence toda la precaución es poca. 



Se esperan vientos de 220 kilómetros por hora, fuertes lluvias y enormes olas, una previsión que empeora cuanto más se acerca el ojo del huracán.




T Y C


28 de agosto de 2011

Nueva York intenta volver a la calma tras el paso de "Irene"

Más de un millón de habitantes de la región neoyorquina tuvieron que abandonar sus hogares, mientras que el resto intentó proteger sus pertenencias.


En su paso por Nueva York “Irene” se debilitó y no causó graves daños. Al mediodía, Manhattan ya mostraba algo de tránsito en las calles principales de la ciudad, con poca gente en lugares públicos pero una evidente sensación de alivio tras las alertas del jueves y viernes del propio presidente Obama. El impacto de la tormenta tiene, de todas maneras, cifras que abruman: más de 4.5 millones de personas sin luz, al menos catorce muertos, 9.000 vuelos cancelados y daños que se estiman entre los mil y 2.000 millones de dólares












El Centro Nacional de Huracanes resolvió bajar a Irene a la categoría de “tormenta tropical”, por una reducción significativa de los vientos. No obstante, las autoridades advirtieron a los pobladores que la situación meteorológica representa un peligro para la ciudad que permanece afectada por algunas inundaciones y apagones.









El desastre, por suerte para los neoyorkinos, no ocurrió. Sin embargo, en el sur de la ciudad, en Battery Park y en Queen siguen las inundaciones y hay decenas de miles de evacuados. Por la experiencia terrible de Katrina, el huracán que destruyó Nueva Orleans, las autoridades mantuvieron las alertas hasta último momento, aunque los pronósticos del sábado ya anticipaban que Irene llegaría a Nueva York como una fuerte tormenta y no como huracán.









Los transportes siguen cortados en todo Manhattan y la expectativa es qué ocurrirá el lunes, cuando la ciudad intente recuperar su vida habitual.









De huracán a tormenta tropical









Después de su paso por la Costa Este, el ojo de “Irene” llegó a Coney Island, Nueva York, como tormenta tropical. Lo hizo con menos fuerza que lo esperado. El Centro Nacional de Huracanes --con sede en Miami-- informó que sus vientos disminuyeron -llegaron a ser de hasta 105 kilómetros por hora- y lo degradó a la categoría de tormenta tropical. Dos días antes, los vientos superaron, a su paso por Carolina del Norte, los 200 kilómetros por hora











Pese a ello, las autoridades advirtieron que la tormenta sigue siendo poderosa. Es que, incluso debilitada, sería capaz de provocar inundaciones en buena parte de la costa del este, con una combinación de marejadas, olas gigantes y lluvias intensas. A media tarde del domingo, la tormenta tropical Irene se situaba a la altura de Connecticut, rumbo a Massachusetts, con velocidades de unos 90 kilómetros por hora.











A raíz de las fuertes lluvias, la punta de la Gran Manzana, que mira hacia la estatua de la Libertad, quedó por momentos totalmente tapada por el fuerte oleaje. Sobre Nueva Jersey, ciudad ubicada frente a Nueva York, el daño fue mayor. Es la zona que más evacuados tuvo y donde las imagenes de la TV norteamericana mostró arboles caídos, calles totalmente inundadas y carteles publicitarios destrozados.











En Brooklyn y algunas calles de Coney Island todavía se podían ver calles inundadas. En tanto que en Red Hook, a lo largo del puerto, el agua había penetrado más de cien metros desde la costa.









La ciudad permaneció casi hasta el mediodía totalmente paralizada y los neoyorquinos se quedaron en sus casas. Por primera vez en su historia todo el sistema de transporte público se había suspendido.









Ahora. el clima es de "alivio" entre los habitantes de la Gran Manzana. De todas maneras, los aeropuertos de la ciudad siguen cerrados y los vuelos permanecen cancelados. También los espectáculos de Broadway, los juegos de béisbol y otros eventos continúan cancelados.