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19 de agosto de 2026

El océano se calienta en 2026: causas y consecuencias del récord de temperatura

 

El océano se calienta como nunca: ¿Qué está provocando el récord de temperatura de los mares en 2026?

El océano, el gran termómetro del planeta

El océano visto desde el espacio


Durante 2026, los océanos continúan mostrando señales extraordinarias de calentamiento. El fenómeno no es solamente una cuestión de temperatura: un mar más cálido significa más energía acumulada en el sistema climático, mayores alteraciones de los ecosistemas y cambios en la circulación atmosférica.

La Organización Meteorológica Mundial señala que el calor oceánico continúa en niveles récord y que el calentamiento de los mares está relacionado con una mayor frecuencia de fenómenos extremos, como olas de calor, precipitaciones intensas, sequías e intensificación rápida de algunos ciclones tropicales.

En julio de 2026, aproximadamente el 37 % del océano mundial experimentó condiciones de ola de calor marina, según el seguimiento del Laboratorio de Ciencias Físicas de NOAA. Se trató del segundo porcentaje mensual más elevado desde el comienzo de la serie de referencia utilizada por ese organismo.

¿Por qué se está calentando tanto el océano?

La respuesta principal está relacionada con el aumento de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

La Tierra recibe energía procedente del Sol. Parte de esa energía vuelve al espacio en forma de radiación infrarroja, pero los gases de efecto invernadero dificultan que todo ese calor escape.

El resultado es un desequilibrio energético.

Y el océano desempeña un papel fundamental porque absorbe una enorme proporción del exceso de calor acumulado por el sistema climático.

Esto explica por qué las temperaturas de la superficie terrestre pueden variar rápidamente mientras que el océano actúa como una gigantesca reserva térmica.

Pero el problema es que esa capacidad de almacenamiento no es infinita ni carece de consecuencias.

El calor acumulado modifica las corrientes marinas, la evaporación, la circulación atmosférica y las condiciones en las que se desarrollan tormentas y ciclones.


El océano no se calienta de manera uniforme

No todos los mares están aumentando su temperatura al mismo ritmo.

Existen regiones que presentan anomalías particularmente importantes y que pueden permanecer calientes durante semanas o incluso meses.

En julio de 2026, NOAA identificaba olas de calor marinas en diferentes sectores, entre ellos el Pacífico oriental, el mar de Japón, la región de extensión de Kuroshio, sectores del Atlántico Norte y subtropical, el mar de Groenlandia, el Mediterráneo, el mar de Tasmania y áreas del océano Austral.

Esta distribución demuestra que el calentamiento oceánico es un fenómeno global, pero con importantes diferencias regionales.

¿Qué es una ola de calor marina?

Una ola de calor marina ocurre cuando una zona del océano registra temperaturas anormalmente elevadas durante un período prolongado.

No se trata simplemente de un día con agua caliente.

Los científicos comparan la temperatura del mar con los valores normales históricos de esa región y época del año. NOAA define estos episodios como períodos persistentes de temperaturas oceánicas anormalmente elevadas.

Una ola de calor marina puede durar:

  • varios días;

  • semanas;

  • meses;

  • y en algunos casos excepcionales, mucho más tiempo.

El problema aparece cuando una región marina permanece sometida durante demasiado tiempo a temperaturas superiores a las que sus organismos pueden tolerar.


Los océanos calientes alimentan la atmósfera

El huracán Lee sobre aguas excepcionalmente cálidas del Atlántico. La imagen combina información satelital con la temperatura superficial del océano.


Una de las consecuencias meteorológicas más importantes de un océano cálido es el aumento de la evaporación.

Cuanto más caliente está el agua, mayor cantidad de vapor puede incorporarse a la atmósfera.

Ese vapor de agua contiene energía.

Cuando asciende y se condensa para formar nubes, libera calor latente, proporcionando energía adicional a las tormentas.

Por eso un océano excepcionalmente cálido puede contribuir a crear condiciones favorables para:

tormentas más intensas, precipitaciones torrenciales y sistemas tropicales con mayor disponibilidad de energía y humedad.

Esto no significa que cada tormenta sobre un océano caliente vaya a convertirse en un fenómeno extremo.

La atmósfera necesita además condiciones favorables de viento, presión, humedad y estabilidad.

Pero el océano puede proporcionar uno de los ingredientes fundamentales: calor y humedad.


¿Los mares calientes provocan huracanes más intensos?

La relación entre temperatura oceánica y ciclones tropicales es compleja.

Los huracanes obtienen gran parte de su energía del océano cálido.

Cuando una tormenta tropical se desplaza sobre aguas suficientemente cálidas, puede extraer calor y humedad de la superficie marina y transformarlos en energía para su circulación.

Por eso las aguas cálidas constituyen un elemento fundamental para el desarrollo de los ciclones tropicales.

Pero existe una cuestión todavía más importante: la temperatura del océano no es el único factor que determina la intensidad de un huracán.

También influyen:

  • la cizalladura vertical del viento;

  • la humedad de la atmósfera;

  • la estructura del sistema;

  • la temperatura del océano debajo de la superficie;

  • la interacción con tierra;

  • la presencia de aire seco;

  • y otros patrones atmosféricos.

Por esa razón, un océano muy caliente no significa automáticamente una temporada récord de huracanes.

Un ejemplo interesante es 2026: NOAA pronosticó para el Atlántico una temporada probablemente inferior a la media, en buena medida debido a la influencia esperada de un fuerte El Niño, que aumenta la cizalladura vertical y puede dificultar la organización de los huracanes atlánticos.

El problema de los ciclones que se intensifican rápidamente

El aumento de la temperatura del agua puede provocar estrés térmico y blanqueamiento de los corales, afectando a ecosistemas marinos completos.


Uno de los fenómenos que más preocupa a los meteorólogos es la intensificación rápida.

Un ciclón tropical puede experimentar un incremento extraordinario de su velocidad de viento en un período relativamente corto cuando encuentra condiciones ambientales muy favorables.

El agua cálida puede aportar energía, mientras que una atmósfera húmeda y una cizalladura débil pueden permitir que el sistema se organice rápidamente.

Esto representa un desafío para las poblaciones costeras.

Un ciclón que inicialmente parece moderado puede convertirse en una tormenta mucho más peligrosa en poco tiempo.

Por eso los sistemas de observación oceánica son cada vez más importantes.

Los satélites, boyas, aviones de reconocimiento, barcos y sensores submarinos permiten conocer no solamente la temperatura de la superficie, sino también lo que ocurre debajo del agua.


Más humedad disponible para lluvias extremas

El calentamiento oceánico también tiene otra consecuencia fundamental: más vapor de agua disponible en la atmósfera.

Cuando el aire se encuentra sobre una superficie marina muy caliente, puede cargarse de humedad.

Si posteriormente esa masa de aire es transportada hacia tierra y encuentra condiciones favorables para ascender, pueden producirse precipitaciones extremadamente intensas.

Por eso algunas inundaciones costeras y episodios de lluvias torrenciales pueden estar relacionados con océanos excepcionalmente cálidos.

El calentamiento del mar no provoca por sí solo una inundación.

Pero puede aumentar la cantidad de humedad disponible para determinados sistemas meteorológicos.

El océano también está cambiando los ecosistemas

Los efectos del calentamiento no se limitan a la atmósfera.

El océano es un gigantesco ecosistema en el que millones de especies dependen de rangos específicos de temperatura.

Cuando el agua se calienta demasiado, algunas especies pueden desplazarse hacia otras regiones buscando condiciones más adecuadas.

Esto puede modificar las cadenas alimentarias y afectar a la pesca.

NOAA documentó en 2026 una extensa ola de calor marina frente a la costa oeste de Norteamérica, que había persistido durante meses. Los científicos señalaron posibles consecuencias para las pesquerías y los ecosistemas, incluyendo cambios en la distribución de especies y proliferaciones de algas nocivas.


El blanqueamiento de los corales



Uno de los ejemplos más visibles de los efectos del calentamiento marino son los arrecifes de coral.

Los corales mantienen una relación simbiótica con pequeñas algas que viven en sus tejidos.

Cuando el agua alcanza temperaturas demasiado elevadas durante períodos prolongados, los corales pueden expulsar esas algas.

El resultado es el conocido blanqueamiento coralino.

El blanqueamiento no significa necesariamente la muerte inmediata del coral.

Si las temperaturas vuelven a condiciones normales, algunos corales pueden recuperarse.

Pero cuanto más intensa y prolongada sea la ola de calor marina, mayor será el riesgo de mortalidad.

Y la pérdida de arrecifes tiene consecuencias que van mucho más allá de los propios corales.

Los arrecifes proporcionan refugio y alimento a numerosas especies y también funcionan como barreras naturales frente al oleaje.


Peces que aparecen donde nunca habían sido vistos


El calentamiento del océano puede modificar la distribución geográfica de las especies.

Los peces y otros organismos marinos que dependen de determinadas temperaturas pueden desplazarse hacia aguas más frías.

Esto puede generar situaciones sorprendentes.

Una especie que normalmente vive en aguas tropicales puede comenzar a aparecer más al sur.

Al mismo tiempo, especies adaptadas a aguas frías pueden disminuir en determinadas zonas.

Para la industria pesquera esto representa un desafío enorme.

Los pescadores pueden encontrar que las especies tradicionales de una región ya no se encuentran en los mismos lugares.

NOAA ha documentado cómo las olas de calor marinas pueden modificar la distribución de especies y alterar ecosistemas y pesquerías.


El peligro de las algas nocivas

Las temperaturas elevadas también pueden favorecer determinadas proliferaciones de algas.

No todas las floraciones de algas son perjudiciales, pero algunas pueden producir toxinas capaces de afectar peces, aves y mamíferos marinos.

También pueden provocar restricciones en la pesca y el consumo de mariscos.

NOAA advierte que las olas de calor marinas pueden estar asociadas con floraciones algales nocivas y alteraciones de las pesquerías.

Esto demuestra que una anomalía térmica aparentemente invisible puede terminar provocando consecuencias económicas y ecológicas muy importantes.


El calentamiento del océano también modifica el nivel del mar

Existe otro mecanismo menos conocido.

Cuando el agua se calienta, se expande.

Este fenómeno se denomina expansión térmica.

Por eso el calentamiento oceánico contribuye al aumento del nivel medio del mar.

Cuando este efecto se combina con el derretimiento de glaciares y capas de hielo continentales, las comunidades costeras quedan expuestas a un riesgo cada vez mayor.

Un océano más cálido puede significar:

más nivel del mar + marejadas + tormentas tropicales = mayor riesgo de inundación costera.

La OMM identifica precisamente el calentamiento oceánico y el aumento del nivel del mar entre los riesgos crecientes para las comunidades costeras.


¿Qué papel juega El Niño 2026?

El año 2026 tiene además un elemento climático especial: El Niño está desarrollándose y se espera que se fortalezca.

El fenómeno consiste en un calentamiento anormal de las aguas superficiales del Pacífico tropical central y oriental y puede modificar la circulación atmosférica a escala planetaria.

Esto puede alterar temporalmente la distribución de las precipitaciones y temperaturas.

Pero es importante diferenciar dos conceptos:

El Niño no es la causa del calentamiento global.

Es un fenómeno natural de variabilidad climática que se superpone a una tendencia de calentamiento de largo plazo.

Por eso, cuando aparece un El Niño fuerte sobre un planeta que ya tiene océanos muy cálidos, sus efectos pueden ser especialmente importantes.

NOAA confirmó durante 2026 el desarrollo de El Niño y señaló que se esperaba un fortalecimiento del fenómeno.


¿Estamos ante un océano que puede seguir calentándose?

La evidencia disponible indica que el calentamiento oceánico continuará siendo uno de los principales componentes del cambio climático.

La OMM señala que el calor oceánico se encuentra en niveles récord y que el calentamiento está acompañado por otros cambios importantes, como acidificación y aumento del nivel del mar.

Esto significa que los océanos del futuro probablemente tendrán que afrontar simultáneamente:

  • temperaturas más elevadas;

  • mayor acidificación;

  • aumento del nivel del mar;

  • olas de calor marinas;

  • cambios en las corrientes;

  • desplazamiento de especies;

  • mayor estrés sobre los arrecifes;

  • modificaciones en las pesquerías.

El desafío será comprender cómo interactúan todos estos factores.


2026: un año para observar el océano

El océano suele estar lejos de nuestra vista.

Sin embargo, gran parte del comportamiento meteorológico que experimentamos sobre los continentes comienza o está condicionado por lo que ocurre sobre los mares.

En 2026, las señales son especialmente claras.

Las olas de calor marinas abarcan grandes áreas del planeta y algunas presentan una duración excepcional. En julio, NOAA estimó que el 37 % del océano global estaba afectado por condiciones de ola de calor marina.

El calentamiento de los mares puede alimentar la evaporación, aumentar la disponibilidad de humedad y modificar las condiciones de determinados sistemas meteorológicos.

Al mismo tiempo, los ecosistemas marinos enfrentan un escenario cada vez más exigente.

Conclusión: el océano está acumulando la energía del cambio climático

El calentamiento de los océanos es posiblemente uno de los cambios climáticos más importantes y menos visibles que está experimentando el planeta.

No siempre podemos observarlo directamente.

No tiene el impacto visual inmediato de un huracán, un tornado o una ola de calor sobre una ciudad.

Pero debajo de la superficie se está acumulando una enorme cantidad de energía.

Las olas de calor marinas, los cambios en los ecosistemas, el blanqueamiento de corales, el desplazamiento de especies y las alteraciones de las pesquerías son algunas de sus consecuencias.

En la atmósfera, un océano más cálido puede aportar mayor cantidad de vapor de agua y energía a determinados sistemas meteorológicos, favoreciendo condiciones propicias para lluvias intensas y ciclones tropicales más peligrosos, aunque la intensidad final de cada fenómeno depende de muchos otros factores.

Por eso el océano debe ser considerado uno de los grandes protagonistas del clima de 2026.

El verdadero desafío no consiste solamente en medir cuánto aumentó la temperatura del mar.

La pregunta fundamental es otra:

¿Cuánto tiempo podrán los océanos continuar absorbiendo el exceso de calor sin que las consecuencias sobre el clima y los ecosistemas sean todavía mayores?

Los datos de 2026 muestran que la respuesta merece una atención cada vez mayor.


Fuentes científicas recomendadas

  • NOAA Physical Sciences Laboratory: seguimiento global de olas de calor marinas.

  • NOAA Fisheries: evolución de la ola de calor marina del Pacífico nororiental durante 2026.

  • Organización Meteorológica Mundial: estado del océano, calentamiento y riesgos climáticos.

  • NOAA: información sobre El Niño y su evolución durante 2026.

Ver En el blog:


T y C.

16 de agosto de 2026

El Niño 2026: ¿Cómo puede cambiar el clima del mundo y provocar más calor, sequías y lluvias extremas?

 

El Niño 2026: el fenómeno climático que vuelve a poner en alerta al mundo





El océano Pacífico está experimentando un rápido calentamiento y, durante agosto de 2026, El Niño se encuentra en pleno fortalecimiento. El fenómeno, uno de los principales reguladores naturales del clima mundial, podría alcanzar una intensidad excepcional durante los próximos meses.

El último informe del Centro de Predicción Climática de NOAA, actualizado el 13 de agosto de 2026, indica que existe una probabilidad superior al 90 % de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte de 2026-2027. Además, NOAA estima un 69 % de probabilidad de que el episodio de octubre-diciembre de 2026 alcance niveles históricos, superando la intensidad de los eventos registrados desde 1950.



Esto no significa que todos los países vayan a sufrir simultáneamente temperaturas extremas, sequías o inundaciones. El Niño modifica los patrones atmosféricos de una manera compleja y sus consecuencias dependen de la región, la época del año y la interacción con otros fenómenos climáticos.

Pero hay una certeza: el Pacífico tropical está adquiriendo un papel cada vez más importante en el comportamiento del clima mundial durante 2026 y comienzos de 2027.

[FOTO 1 – Insertar aquí: imagen satelital del Pacífico mostrando el calentamiento asociado a El Niño]


¿Qué es exactamente El Niño?



El Niño forma parte del fenómeno denominado ENSO (El Niño-Oscilación del Sur), un sistema de interacción entre el océano y la atmósfera que se desarrolla principalmente en el Pacífico tropical.

Durante un episodio de El Niño, las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental se vuelven considerablemente más cálidas de lo normal.

Normalmente, los vientos alisios desplazan las aguas cálidas hacia el oeste del Pacífico, acumulándolas cerca de Indonesia y Australia.



Cuando se desarrolla El Niño, esos vientos se debilitan y una parte de esa enorme reserva de agua cálida se desplaza hacia el centro y el este del Pacífico.

El resultado es un cambio en la distribución del calor y de la humedad atmosférica.

Ese cambio puede modificar las corrientes en altura, las áreas de formación de tormentas y las trayectorias de grandes sistemas meteorológicos a miles de kilómetros de distancia.

NOAA explica que las modificaciones producidas por El Niño pueden generar alteraciones importantes de las precipitaciones y temperaturas en regiones alejadas del Pacífico tropical.


Un Pacífico excepcionalmente caliente durante 2026

Los datos más recientes muestran por qué los meteorólogos están siguiendo este episodio con especial atención.

Durante julio de 2026, la temperatura superficial del mar en diferentes regiones del Pacífico ecuatorial presentó anomalías muy elevadas.

Según NOAA, el índice Niño 3.4 alcanzó +1,4 °C, mientras que Niño 1+2 llegó a +2,9 °C. Además, en las aguas situadas debajo de la superficie se detectaron anomalías de temperatura de hasta aproximadamente +10 °C a determinada profundidad.

Esta enorme reserva de calor debajo de la superficie es especialmente importante porque puede alimentar el calentamiento superficial durante los meses siguientes.

La Organización Meteorológica Mundial también había advertido a finales de julio que El Niño estaba intensificándose y que podría dominar los patrones climáticos durante agosto-octubre de 2026.

[FOTO 2 – Insertar aquí: mapa de anomalías de temperatura superficial del océano Pacífico]


¿Puede El Niño provocar más calor en el mundo?

Sí, aunque es importante hacer una distinción.



El Niño no es la causa del calentamiento global, pero puede agregar temporalmente una cantidad importante de calor al sistema climático y elevar la temperatura media mundial.

Durante un episodio de El Niño, el océano libera más calor hacia la atmósfera y se producen modificaciones en la circulación atmosférica.

La OMM señala que El Niño generalmente tiene un efecto de calentamiento sobre la temperatura global. El episodio de 2023-2024, combinado con el calentamiento provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero, contribuyó a las temperaturas excepcionalmente altas observadas durante 2024.

Por eso existe preocupación por lo que pueda ocurrir durante el segundo semestre de 2026 y comienzos de 2027.

Un planeta que ya presenta temperaturas oceánicas y terrestres muy elevadas puede recibir un nuevo impulso térmico debido a un El Niño fuerte.

La combinación puede favorecer:

  • Olas de calor más intensas.

  • Noches extremadamente cálidas.

  • Mayor estrés térmico.

  • Calentamiento de los océanos.

  • Mayor evaporación.

  • Cambios en las precipitaciones.

  • Condiciones favorables para algunos incendios forestales.


Sequías en algunas regiones y lluvias torrenciales en otras

Una de las características más llamativas de El Niño es que no produce el mismo efecto en todo el planeta.

Mientras algunas regiones reciben precipitaciones superiores a lo normal, otras pueden experimentar sequías importantes.

El mecanismo está relacionado con el desplazamiento de las zonas de convección tropical.

Al trasladarse hacia el centro y este del Pacífico las aguas más cálidas, también se modifica la ubicación de grandes áreas de tormentas y ascenso de aire.

El resultado puede ser una modificación de los patrones de circulación atmosférica a escala planetaria.

[FOTO 3 – Insertar aquí: inundaciones provocadas por lluvias extremas durante un episodio de El Niño]


América del Sur: una región especialmente sensible

América del Sur se encuentra entre las regiones donde El Niño puede producir algunos de sus efectos más importantes.

En términos generales, los episodios fuertes pueden favorecer precipitaciones superiores a lo normal en sectores del sur de Sudamérica, mientras que otras zonas tropicales y subtropicales pueden experimentar condiciones más secas.

Sin embargo, el comportamiento no es idéntico durante todos los episodios.

La intensidad de El Niño, su distribución espacial, la época del año y otros fenómenos atmosféricos pueden modificar considerablemente el resultado.

Para Argentina, Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil, el escenario puede incluir períodos de precipitaciones abundantes.

Esto puede ser beneficioso para los cultivos cuando la lluvia llega en el momento adecuado, pero también puede generar problemas cuando las precipitaciones se concentran en períodos muy cortos.

Una lluvia beneficiosa para la agricultura puede convertirse en un problema cuando cae en forma torrencial.

Por eso, un El Niño fuerte no significa simplemente "más lluvia".

Significa una mayor probabilidad de alteraciones importantes en el régimen habitual de precipitaciones.


Argentina: ¿qué puede ocurrir durante El Niño 2026?

Argentina deberá seguir especialmente de cerca la evolución del fenómeno durante la primavera y el verano.

Los patrones típicos asociados a El Niño favorecen, en determinadas situaciones, condiciones más húmedas sobre sectores del centro y este de Argentina.

Esto puede aumentar las posibilidades de:

  • Tormentas fuertes.

  • Lluvias abundantes.

  • Inundaciones urbanas.

  • Crecidas de ríos y arroyos.

  • Anegamientos de zonas rurales.

  • Episodios de granizo.

  • Temporales asociados a sistemas convectivos.

Pero también hay que evitar una simplificación frecuente: El Niño no permite saber exactamente qué día lloverá ni garantiza una temporada lluviosa en una determinada ciudad.

Es un fenómeno climático de gran escala que modifica las probabilidades de determinados patrones.

La meteorología diaria continúa dependiendo de frentes, bajas presiones, humedad disponible, temperatura, vientos y otros factores.


Perú y Ecuador: riesgo de lluvias e inundaciones


La costa occidental de América del Sur puede experimentar uno de los impactos más conocidos de El Niño.

Las aguas anormalmente cálidas frente a Perú y Ecuador pueden favorecer una mayor evaporación y aportar grandes cantidades de humedad a la atmósfera.

En determinados episodios, esto puede traducirse en lluvias excepcionales, inundaciones y deslizamientos.

NOAA señala que El Niño está asociado históricamente con un aumento de las precipitaciones en Perú y con episodios de inundaciones destructivas.

Además de los daños sobre viviendas e infraestructura, el calentamiento del océano puede afectar a la pesca debido a la reducción del afloramiento de aguas frías y ricas en nutrientes.


Australia e Indonesia: el otro lado de El Niño



Mientras la costa occidental de Sudamérica puede recibir más lluvias, algunas regiones de Australia e Indonesia suelen experimentar el efecto contrario.

El Niño puede favorecer:

menos precipitaciones + temperaturas más elevadas + vegetación seca = mayor riesgo de incendios.

NOAA identifica precisamente a Australia e Indonesia entre las regiones donde El Niño puede favorecer condiciones de sequía.

Este es uno de los motivos por los que el fenómeno preocupa tanto a las autoridades meteorológicas y de protección civil.

Una temporada seca puede afectar simultáneamente los recursos hídricos, la agricultura, los bosques y la generación hidroeléctrica.

[FOTO 4 – Insertar aquí: incendio forestal o paisaje afectado por sequía en Australia]


El Niño y los huracanes: una relación compleja

El Niño también puede modificar la actividad de los ciclones tropicales.

Sin embargo, no significa automáticamente que haya más huracanes en todo el planeta.

El efecto depende de la cuenca.

En el Atlántico tropical, El Niño suele incrementar la cizalladura vertical del viento, lo que puede dificultar el desarrollo de algunos huracanes.

En otras regiones del Pacífico, en cambio, las condiciones pueden resultar más favorables para la formación y desarrollo de ciclones.

Esto demuestra nuevamente que El Niño no debe interpretarse como un fenómeno que simplemente "aumenta el mal tiempo" en todas partes.

Su verdadero efecto es mucho más complejo: modifica las condiciones ambientales que favorecen determinados tipos de fenómenos.


¿Por qué preocupa tanto El Niño 2026?



La principal preocupación no es solamente la intensidad que pueda alcanzar El Niño.

El problema es que se está desarrollando sobre un planeta que ya presenta un nivel muy elevado de calentamiento.

La OMM advierte que el actual episodio se combina con océanos excepcionalmente cálidos y con otros patrones climáticos, entre ellos la posible fase positiva del Dipolo del Océano Índico (IOD). La combinación puede amplificar determinados riesgos regionales de sequía, inundaciones e incendios.

Por su parte, NOAA estima actualmente más de un 90 % de probabilidad de un El Niño muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte de 2026-2027.

Y hay un dato particularmente llamativo: para octubre-diciembre de 2026 existe un 69 % de probabilidad de que el evento alcance una intensidad histórica, superando los valores de los episodios registrados desde 1950.

Eso no significa que necesariamente vaya a producirse el peor escenario meteorológico posible.

Los propios especialistas advierten que incluso un El Niño histórico no garantiza impactos concretos en una región determinada.


¿Será El Niño 2026 el más fuerte de la historia?

Todavía no puede afirmarse.

Las comparaciones históricas más importantes incluyen los grandes episodios de:

1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016.

El evento de 1997-1998 fue particularmente extraordinario por sus efectos sobre diferentes regiones del planeta.

El episodio de 2015-2016 también fue excepcional y estuvo acompañado por temperaturas globales récord.

El actual El Niño podría acercarse o incluso superar algunos de esos valores, pero la intensidad definitiva solamente podrá determinarse cuando el episodio alcance su máximo y se disponga de los datos completos.

Por eso, más que hablar de un "El Niño récord" como un hecho confirmado, en agosto de 2026 es más correcto señalar que existe una probabilidad elevada de que sea uno de los episodios más fuertes de la era moderna.


Un fenómeno que puede sentirse hasta miles de kilómetros del Pacífico


Una de las características fascinantes de El Niño es que una alteración de las temperaturas del océano Pacífico puede terminar modificando el clima en lugares situados a miles de kilómetros.

Esto ocurre mediante las llamadas teleconexiones atmosféricas.

El calor y la humedad liberados en el Pacífico tropical modifican la circulación atmosférica y las ondas planetarias.

Estas alteraciones pueden cambiar la posición y trayectoria de las corrientes en chorro, las áreas de altas y bajas presiones y el recorrido de las tormentas.

Por eso un cambio que comienza en el océano puede terminar afectando la lluvia en Sudamérica, la temperatura en Norteamérica, las precipitaciones en Asia o el riesgo de incendios en Australia.

[FOTO 5 – Insertar aquí: imagen de la Tierra desde el espacio con el Pacífico destacado]


El Niño no significa que todo el mundo tendrá calor o sequía

Este punto es fundamental para comprender el fenómeno.

El Niño no es sinónimo de calor extremo en todos los países.

Tampoco significa que vaya a producir sequía en todo el planeta.

Su comportamiento es regional.

Puede provocar:

lluvias intensas en una región y sequía en otra;

calor extremo en un continente y temperaturas inferiores a lo normal en otro;

más tormentas en determinadas zonas y menos precipitaciones en otras.

Además, la respuesta atmosférica puede variar de un episodio a otro.

La OMM señala expresamente que los efectos dependen de la intensidad, duración, época del año y de la interacción de El Niño con otros modos de variabilidad climática.


El verdadero desafío: prepararse antes de que lleguen los extremos

Una de las grandes ventajas de estudiar El Niño es que permite realizar previsiones climáticas con varios meses de anticipación.

Esto resulta fundamental para:

  • Agricultura.

  • Gestión de embalses.

  • Generación hidroeléctrica.

  • Prevención de incendios.

  • Gestión de inundaciones.

  • Salud pública.

  • Transporte.

  • Pesca.

  • Protección civil.

La posibilidad de anticipar un cambio climático de gran escala permite adoptar medidas antes de que aparezcan los fenómenos extremos.

No se puede evitar que ocurra El Niño.

Pero sí se pueden reducir sus consecuencias.


2026-2027: un período que habrá que seguir de cerca

El Niño 2026 está pasando rápidamente de ser una posibilidad climática a convertirse en uno de los principales factores que definirán el comportamiento atmosférico de los próximos meses.

Los datos de NOAA muestran un fenómeno en fortalecimiento y con una probabilidad superior al 90 % de alcanzar una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno boreal.

La OMM, por su parte, también advierte que el fenómeno continuará intensificándose y que podría producir importantes modificaciones de temperatura y precipitaciones durante los próximos meses.

El gran interrogante será su intensidad máxima y, especialmente, cómo responderán las diferentes regiones del planeta.

Una cosa es segura: el Pacífico está cambiando y el resto del planeta tendrá que observar atentamente sus consecuencias.

El Niño 2026 puede convertirse en uno de los acontecimientos meteorológicos más importantes del año y, posiblemente, en uno de los episodios de ENSO más destacados de las últimas décadas.


Conclusión

El Niño es mucho más que un calentamiento del océano Pacífico.

Es una gigantesca alteración del sistema océano-atmósfera capaz de reorganizar temporalmente los patrones meteorológicos a escala planetaria.

Durante 2026, el fenómeno está adquiriendo una intensidad que merece especial atención.

Más calor, lluvias extremas, sequías, incendios, alteraciones agrícolas y cambios en los océanos son algunos de los riesgos que deberán vigilarse durante los próximos meses.

Pero también hay que recordar que El Niño no actúa solo.

El calentamiento global está modificando el escenario sobre el cual se desarrolla el fenómeno.

Por eso, el verdadero desafío de 2026 no consiste únicamente en saber qué tan fuerte será El Niño, sino en comprender cómo un fenómeno natural de gran escala puede interactuar con un planeta que ya se encuentra mucho más caliente que décadas atrás.

El Pacífico vuelve a convertirse así en uno de los grandes protagonistas del clima mundial.


Fuentes para ampliar

  • NOAA – Climate Prediction Center, actualización ENSO del 13 de agosto de 2026.

  • Organización Meteorológica Mundial – actualización sobre El Niño de julio de 2026.

  • NOAA – explicación científica del fenómeno El Niño y sus impactos globales.


Ver en este blog:


T y C.

17 de mayo de 2025

"Ríos atmosféricos en California: lluvias torrenciales en medio de la sequía"

¿Qué son los ríos atmosféricos?

Inundaciones por lluvias debidas a los ríos atmosféricos en California


En los últimos años, California ha sido escenario de un fenómeno meteorológico cada vez más frecuente e intenso: los llamados ríos atmosféricos.


 Se trata de verdaderos "ríos en el cielo", cargados de vapor de agua, que cuando tocan tierra descargan lluvias intensas y persistentes. Paradójicamente, estas lluvias caen sobre una región que ha sufrido una de las peores sequías de su historia reciente. ¿Cómo es posible que coexistan lluvias extremas con escasez hídrica?

Imágen simbólica de inundación y sequía



¿Qué son los ríos atmosféricos?

Los ríos atmosféricos son corrientes estrechas pero largas de vapor de agua que circulan a gran altitud, generalmente entre los 1.500 y 5.000 metros. Su origen suele estar en zonas tropicales u oceánicas cálidas, desde donde transportan grandes cantidades de humedad hacia latitudes más altas. Cuando estas corrientes chocan con barreras montañosas o masas de aire frío, el vapor se condensa y cae como lluvia o nieve.

Un solo río atmosférico puede transportar tanta agua como el caudal del río Amazonas, el más grande del planeta. Cuando impactan en la costa oeste de Estados Unidos —especialmente en California— pueden generar lluvias intensas durante varios días, con riesgo de inundaciones, aludes, caída de árboles y daños a infraestructuras.


¿Por qué ocurren con más frecuencia?

El aumento en la frecuencia e intensidad de los ríos atmosféricos se relaciona con el cambio climático. A medida que los océanos se calientan, el aire puede retener más vapor de agua, lo que incrementa el potencial de estos fenómenos.

Estudios del Instituto Scripps de Oceanografía han confirmado que los ríos atmosféricos están aportando más lluvias en menos tiempo, algo que complica la gestión del agua y los sistemas de almacenamiento, ya que el agua cae de golpe, en lugar de distribuirse a lo largo del año.


Lluvias intensas, pero no solución a la sequía

En enero de 2023 y luego nuevamente en 2024, California sufrió fuertes tormentas provocadas por ríos atmosféricos. Varias ciudades del estado —incluyendo San Francisco, Sacramento y Los Ángeles— registraron precipitaciones récord, con acumulaciones que superaron los 400 mm en menos de una semana.


Esquema que indican el movimiento de las corrientes de vapor y donde precipita (en las zonas donde la corriente se frena)


Sin embargo, estas lluvias no significan el fin de la sequía crónica. ¿Por qué?

  • El suelo no absorbe todo el agua: Cuando llueve demasiado en poco tiempo, el suelo seco y endurecido no puede absorber toda el agua, lo que genera escorrentía superficial.

  • El sistema hídrico no está preparado: Las represas y embalses no logran almacenar eficientemente el volumen de agua que cae de golpe.

  • El deshielo se ve afectado: La lluvia intensa en zonas nevadas puede provocar derretimiento abrupto de la nieve, lo que aumenta el riesgo de aludes e inundaciones, pero no beneficia la reserva hídrica a largo plazo.

Una paradoja climática

Río atmosférico visto con imágen  satelital


La paradoja de los ríos atmosféricos en California es que pueden causar desastres sin resolver la escasez de agua. Este fenómeno muestra una de las caras más contradictorias del cambio climático: sequías más prolongadas e intensas, pero seguidas por lluvias más violentas y concentradas.

Esto plantea un desafío urgente para la planificación hídrica: repensar la infraestructura de almacenamiento, reforzar los sistemas de alerta temprana y mejorar la gestión de cuencas para aprovechar mejor el agua caída y reducir los daños.


Conclusión

Los ríos atmosféricos son un fenómeno natural impresionante, pero también una señal de advertencia. California, como muchas otras regiones del mundo, enfrenta un futuro climático incierto, donde los extremos se vuelven norma. Entender estos procesos es clave para adaptarnos y proteger tanto a la población como a los recursos vitales como el agua.




Tormentas y Ciudades

15 de mayo de 2025

Cambio Climático y Ciudades: ¿Qué Capitales Sufren Más su Impacto?

 Cómo el cambio climático está afectando las grandes ciudades.

El cambio climático es un fenómeno global, pero sus efectos se sienten con mayor intensidad en ciertas zonas del planeta.


 Las ciudades, especialmente las grandes capitales, concentran población, infraestructura crítica y actividad económica, por lo que están particularmente expuestas a sus impactos. A continuación, exploramos cinco capitales del mundo que ya enfrentan consecuencias severas del calentamiento global.

1. Nueva Delhi (India): Ola de calor y contaminación del aire



Con temperaturas que superan los 45 °C durante los meses de verano, Nueva Delhi es una de las capitales más afectadas por las olas de calor exacerbadas por el cambio climático. Estas condiciones extremas provocan apagones eléctricos por la alta demanda de energía, aumentan las enfermedades relacionadas con el calor y deterioran la calidad del aire.

Además, la ciudad sufre niveles de contaminación atmosférica que agravan los efectos del calentamiento global. El cambio climático también afecta el monzón, alterando los patrones de lluvias esenciales para el suministro de agua y la agricultura.

2. Ciudad de México (México): Sequías, hundimiento y tormentas



Situada a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar, Ciudad de México sufre una paradoja climática: escasez de agua pese a las lluvias torrenciales. El calentamiento global ha intensificado las sequías y ha aumentado la frecuencia de tormentas intensas, lo que genera inundaciones en zonas mal urbanizadas.

Además, el sobreconsumo de agua subterránea ha provocado el hundimiento gradual de la ciudad (hasta 50 cm por año en algunas zonas), una situación agravada por la menor recarga de acuíferos debido a cambios en el régimen de lluvias.

3. Yakarta (Indonesia): Subida del nivel del mar



Yakarta enfrenta uno de los desafíos más dramáticos relacionados con el cambio climático: el aumento del nivel del mar. La capital indonesia, construida parcialmente sobre tierras bajas y pantanos, se hunde a un ritmo alarmante de hasta 25 cm por año, en parte debido a la extracción de aguas subterráneas.

Las mareas altas inundan regularmente barrios enteros. El gobierno ya ha comenzado la construcción de una nueva capital, Nusantara, en la isla de Borneo, como respuesta al riesgo climático que amenaza la viabilidad de Yakarta.

4. El Cairo (Egipto): Calor extremo y estrés hídrico



El Cairo, la capital más poblada del mundo árabe, sufre crecientes olas de calor y escasez de agua. El aumento de las temperaturas afecta especialmente a los sectores vulnerables y sobrecarga el sistema energético debido al uso intensivo del aire acondicionado.

Además, Egipto depende casi exclusivamente del río Nilo, cuyas aguas se ven amenazadas por la disminución de lluvias en las fuentes altas y por conflictos regionales sobre su uso. La inseguridad hídrica es ya un problema de seguridad nacional.

5. Buenos Aires (Argentina): Inundaciones y aumento de temperatura



Buenos Aires ha experimentado en las últimas décadas un incremento notable en la temperatura media anual, acompañado de lluvias intensas en cortos periodos, lo que genera frecuentes inundaciones urbanas. Barrios como Belgrano, Saavedra y La Boca han sufrido daños importantes por estos eventos.

El aumento del nivel del Río de la Plata también pone en riesgo zonas costeras. La ciudad ha implementado obras como el sistema de túneles aliviadores y espacios verdes absorbentes para mitigar los efectos de las tormentas intensas.





Ver en este Blog:

El calentamiento global y el nivel del mar





Tormentas y Ciudades


16 de diciembre de 2024

Que fue el El Óptimo Climático Medieval?

 

El Óptimo Climático Medieval: Un Período Histórico Clave en el Cambio Climático



Introducción al Óptimo Climático Medieval

El Óptimo Climático Medieval (OCM) fue un período cálido que ocurrió entre los siglos IX y XIV, caracterizado por temperaturas más altas en el hemisferio norte. Este fenómeno climático ha sido ampliamente estudiado por su impacto en la sociedad, la agricultura y los ecosistemas. En el contexto del cambio climático actual, el OCM se utiliza como referencia histórica para comprender las variaciones naturales del clima y sus implicaciones.

¿Qué fue el Óptimo Climático Medieval?

El Óptimo Climático Medieval fue un período de temperaturas inusualmente cálidas registrado principalmente en Europa, Groenlandia y América del Norte. Los registros paleoecológicos, como anillos de árboles, sedimentos lacustres y glaciares, muestran que las temperaturas en esta época eran comparables o incluso superiores a las actuales en ciertas regiones. Este fenómeno coincidió con avances tecnológicos, crecimiento demográfico y la expansión de las civilizaciones europeas.

Causas del Óptimo Climático Medieval

A diferencia del cambio climático moderno, impulsado principalmente por la actividad humana, el OCM se debió a causas naturales. Las principales incluyen:

  1. Aumento de la actividad solar: Durante este período, el sol experimentó un ciclo de alta actividad, lo que incrementó la radiación solar.
  2. Reducción de la actividad volcánica: La ausencia de erupciones volcánicas significativas permitió que menos partículas bloqueasen la radiación solar.
  3. Cambios en las corrientes oceánicas: Fenómenos como el Atlántico Meridional Oscilatorio pudieron influir en la redistribución de calor global.

Impactos del Óptimo Climático Medieval en las Sociedades

Agricultura y Alimentación

El aumento de temperaturas favoreció las cosechas en Europa, permitiendo la expansión de cultivos como el trigo y la vid en regiones donde antes era difícil. Esto mejoró la seguridad alimentaria y permitió un crecimiento poblacional significativo.

Expansión Nórdica en Groenlandia

Los vikingos aprovecharon el clima cálido para colonizar Groenlandia. Allí, desarrollaron asentamientos agrícolas que prosperaron durante varios siglos antes de desaparecer, posiblemente debido al enfriamiento posterior de la Pequeña Edad de Hielo.

Construcción de Infraestructura

El clima benigno facilitó la construcción de catedrales, castillos y otras infraestructuras, reflejando un período de estabilidad económica y social en Europa occidental.




Lecciones del Óptimo Climático Medieval para el Cambio Climático Actual

El estudio del OCM ofrece valiosas lecciones sobre cómo las variaciones climáticas pueden afectar a las sociedades humanas. Aunque el calentamiento actual tiene causas antropogénicas, la experiencia histórica demuestra la importancia de la adaptación climática.

  1. Resiliencia agrícola: Los cambios en el clima afectan directamente la producción de alimentos. Es crucial invertir en cultivos resistentes y diversificar las fuentes alimentarias.
  2. Estrategias de mitigación: Comprender las causas naturales y humanas del cambio climático puede ayudar a desarrollar estrategias más efectivas para mitigar el impacto del calentamiento global.

Diferencias entre el Óptimo Climático Medieval y el Cambio Climático Actual

Duración y Escala

El OCM fue un fenómeno regional, mientras que el cambio climático actual tiene efectos globales. Además, el calentamiento contemporáneo está ocurriendo a un ritmo mucho más rápido, lo que dificulta la adaptación de ecosistemas y sociedades.

Causas

El OCM fue impulsado por factores naturales, mientras que el calentamiento global actual está relacionado principalmente con la quema de combustibles fósiles, la deforestación y otras actividades humanas.

Conclusión: Lecciones del Pasado para el Futuro

El Óptimo Climático Medieval es un recordatorio de cómo el clima influye en las civilizaciones humanas. Aunque sus causas y características difieren del cambio climático moderno, este período destaca la importancia de comprender y adaptarse a los cambios climáticos. Enfrentar los desafíos del calentamiento global actual requiere una combinación de conocimiento histórico, tecnología moderna y políticas sostenibles para garantizar la resiliencia de nuestras sociedades.




Tormentas y Ciudades


12 de noviembre de 2024

Ciudades con mayores lluvias registradas

Ciudades lluviosas

 "Descubre las ciudades más lluviosas del mundo: destinos únicos con las precipitaciones más intensas del planeta"

 Las ciudades con los máximos milimetrajes de lluvia registrados suelen ubicarse en regiones tropicales o de clima monzónico, donde las condiciones climáticas favorecen lluvias intensas. Aquí te comparto algunas de las ciudades con los máximos registros de precipitación en el mundo:

Ciudades con más lluvia y Datos meteorológicos:



Ciudades con más lluvia

  1. Mawsynram, India

    • Es la ciudad con más precipitación anual del mundo, registrando un promedio de 11,871 mm anuales. Situada en el estado de Meghalaya, el clima monzónico y su geografía contribuyen a la acumulación de grandes cantidades de lluvia.
  2. Cherrapunji, India

    Cherrapunji, India

    • Esta ciudad, también en Meghalaya y cerca de Mawsynram, registra cerca de 11,777 mm anuales de lluvia. Durante la temporada de monzones, es común que la ciudad reciba lluvias torrenciales en cortos períodos.
  3. Tutunendo, Colombia

    Tutunendo y su selva

    • Ubicada en el departamento del Chocó, esta región tropical y selvática tiene un promedio anual de precipitación de 11,770 mm, lo que la convierte en una de las áreas más lluviosas de América Latina.
  4. Cropp River, Nueva Zelanda


    Cropp River en la costa Oeste de la Isla sur en Nueva Zelanda

  5. Debundscha, Camerún

    • En África, Debundscha se encuentra al pie del Monte Camerún, donde las nubes que provienen del Atlántico se topan con la montaña, produciendo una lluvia promedio de 10,299 mm anuales.
  6. Big Bog, Hawai, Estados Unidos

    • Big Bog, en la isla de Maui, tiene un promedio de 10,272 mm anuales debido a las lluvias tropicales que se concentran en esta región montañosa.
  7. Quibdó, Colombia

    • También en el departamento del Chocó, Quibdó es conocida por su clima extremadamente lluvioso, con un promedio de 7,328 mm de precipitación al año.
  8. Mount Waialeale, Hawái, Estados Unidos

    • Situado en la isla de Kauai, este monte es uno de los lugares más lluviosos del planeta, con un promedio anual de 9,763 mm. La geografía volcánica y el clima tropical generan lluvias intensas.
  9. San Antonio de Ureca, Guinea Ecuatorial

    • Ubicada en la isla de Bioko, en África Occidental, recibe cerca de 10,450 mm de lluvia anuales, especialmente durante las temporadas de lluvias intensas.
  10. Bellenden Ker, Australia

    • Esta región en el noreste de Queensland recibe alrededor de 8,000 mm de lluvia anual debido a los monzones y al clima tropical.


Estas ciudades representan extremos climáticos en cuanto a precipitación y suelen verse afectadas por características geográficas y meteorológicas únicas, como la cercanía a montañas, el efecto orográfico y los patrones monzónicos.





Ver en este blog:


Que es la DANA que afecto a España

Relacionado al tema ver en este blog:

Es el Cambio climático una exageración



T y C.