Salta, la linda y su clima cambiante: sol, lluvias y montañas en una ciudad única
Características generales:
Salta, capital de la provincia homónima, está situada en el noroeste argentino, a 1.187 metros sobre el nivel del mar. Con más de 600.000 habitantes en su área metropolitana, combina arquitectura colonial, naturaleza, historia y un entorno montañoso que influye directamente en su clima.
Verano (diciembre a marzo): Cálido y lluvioso. Las máximas superan los 30 °C y las lluvias son frecuentes, especialmente por la tarde. Las tormentas pueden ser eléctricas y muy intensas.
Verano en la ciudad de Salta (diciembre a marzo): Cálido y lluvioso
Otoño (marzo a junio): Disminuye la temperatura y las precipitaciones. El clima se vuelve más seco y estable. Es una de las estaciones más agradables del año.
Invierno (junio a septiembre): Seco, templado durante el día y frío por la noche. Las mínimas pueden llegar a 0 °C y las máximas rondan los 18–22 °C. Muy poca nubosidad.
Invierno (junio a septiembre): Seco, templado durante el día y frío por la noche en la ciudad de Salta
Primavera (septiembre a diciembre): Comienzan a subir las temperaturas y regresan algunas lluvias. Puede haber viento norte y cambios bruscos de temperatura.
Tormentas históricas en Salta:
Tormenta amenazante en la ciudad de Salta
Temporal del 17 de enero de 2010: Una tormenta con fuertes lluvias y actividad eléctrica dejó calles anegadas y caída de árboles. Más de 70 mm cayeron en pocas horas.
Tormenta del 11 de febrero de 2023: Ráfagas de viento, truenos y una lluvia torrencial sorprendieron a los salteños. Hubo interrupciones eléctricas y evacuaciones.
Lluvia torrencial en la ciudad de Salta genera anegamientos
Entre la cordillera y el desierto: características de una ciudad única
La ciudad de Mendoza, capital de la provincia homónima, se ubica en el oeste argentino, al pie de la majestuosa Cordillera de los Andes. Es una de las ciudades más importantes del país, con una población que supera los 1,2 millones de habitantes en su área metropolitana. Reconocida mundialmente por su producción vitivinícola, su cercanía al Aconcagua y su prolijo diseño urbano con acequias y arbolado, Mendoza es sinónimo de belleza natural, cultura y desarrollo.
El clima en Mendoza es árido continental, con baja humedad, cielos mayormente despejados y gran amplitud térmica diaria y estacional. La ciudad recibe un promedio anual de solo 200 a 300 mm de precipitación, lo que la convierte en una de las capitales provinciales más secas del país. No obstante, también es escenario de tormentas intensas en verano, en particular por granizo, lo que representa una amenaza constante para los viñedos y cultivos.
Cuatro estaciones bien marcadas: así cambia el clima mendocino durante el año
Verano (diciembre a marzo):
Es una estación calurosa, con temperaturas máximas frecuentes por encima de los 33 °C, aunque las noches suelen ser frescas gracias a la escasa humedad y la cercanía de la cordillera. Las precipitaciones se concentran en esta época, principalmente en forma de tormentas cortas pero intensas. Algunas de ellas traen granizo, un fenómeno temido por agricultores y bodegas de la región.
Tormenta de verano en proximidad de la ciudad de Mendoza
Otoño (marzo a junio):
Una de las estaciones más agradables. Las temperaturas bajan progresivamente y los días suelen ser soleados. Es la época de la vendimia, una de las festividades más importantes de Mendoza. Las lluvias son muy escasas y el aire se vuelve más seco. Las temperaturas oscilan entre los 10 °C y 25 °C.
El parque San Martín en la ciudad de Mendoza en Otoño
Invierno (junio a septiembre):
Los inviernos son fríos y secos, con mínimas que frecuentemente descienden por debajo de los 0 °C. Aunque raramente nieva en la ciudad, sí se producen heladas frecuentes. La cordillera acumula grandes cantidades de nieve, y los vientos “zonda” o “surazos” pueden provocar fenómenos atmosféricos bruscos. El cielo suele estar despejado y las lluvias son mínimas.
El Parque Histórico General San Martín es el parque más antiguo de la Provincia de Mendoza.
Primavera (septiembre a diciembre):
Durante la primavera se incrementa la temperatura y comienza el riesgo de tormentas convectivas. Es una estación ventosa, especialmente por la presencia del viento Zonda, un viento cálido y seco que desciende de la montaña, puede elevar bruscamente la temperatura, generar problemas respiratorios, cortes de luz y hasta incendios. Las temperaturas diurnas superan los 25 °C y se mantiene la baja humedad.
Clima Primaveral y vista general de la ciudad de Mendoza
Tormentas históricas y eventos climáticos extremos en Mendoza
Aunque Mendoza no es una ciudad particularmente lluviosa, ha sido afectada por eventos meteorológicos extremos que han dejado huella:
Tormenta de granizo del 5 de febrero de 1997:
Una de las más destructivas que se recuerden. Afectó especialmente al Gran Mendoza y zonas rurales cercanas. El granizo del tamaño de pelotas de golf provocó enormes pérdidas en los viñedos y frutales. Decenas de autos, techos, invernaderos y ventanas fueron destrozados.
Granizada del 24 de enero de 2013:
Una violenta tormenta se desató por la tarde y arrojó granizo durante más de 20 minutos. Algunos barrios del oeste y el centro de Mendoza sufrieron daños importantes. Se reportaron 7.000 hectáreas afectadas en zonas productivas y cientos de viviendas con techos perforados.
Viento Zonda del 21 de agosto de 2019:
Aunque no fue una tormenta de agua, este evento marcó un récord por la intensidad del viento: ráfagas de más de 100 km/h afectaron a casi toda la provincia. Árboles y postes caídos, cortes de electricidad y suspensión de clases fueron parte de las consecuencias. La temperatura superó los 34 °C en pleno invierno.
Estos eventos muestran que, pese a la imagen de clima seco y predecible, Mendoza puede ser sacudida ocasionalmente por fenómenos extremos, especialmente en primavera y verano.
Conclusión
Mendoza es una ciudad donde el sol domina el cielo durante la mayor parte del año, pero también donde la naturaleza recuerda, de tanto en tanto, su fuerza. Su clima seco, su amplitud térmica y sus fenómenos como el viento Zonda o el granizo la hacen única en el país. Comprender su comportamiento climático no solo es útil para los visitantes, sino vital para quienes viven de su agricultura, su enoturismo y su conexión con la cordillera.
Córdoba, la Docta bajo el cielo cambiante: Estaciones y tormentas en la ciudad mediterránea
Panorámica de Córdoba vista desde el Este hacia el Oeste Nubes Mammatus y al fondo las sierras
Un paisaje urbano entre sierras y climas extremos
La ciudad de Córdoba, ubicada en el corazón de Argentina, es la segunda más poblada del país con más de 1,5 millones de habitantes. Fundada en 1573, es conocida como "La Docta" por su tradición universitaria, albergando la Universidad Nacional de Córdoba, una de las más antiguas de América Latina. Situada a orillas del río Suquía y rodeada de sierras bajas, combina arquitectura colonial, una activa vida cultural y un entorno natural que influye notablemente en su clima.
El clima de Córdoba es clasificado como templado subtropical con estación seca (Cwa en la clasificación de Köppen), aunque presenta una fuerte variabilidad estacional y frecuentes eventos meteorológicos extremos. Esta ciudad mediterránea vive marcados contrastes a lo largo del año, desde veranos calurosos con tormentas intensas hasta inviernos secos y frescos.
Cuatro estaciones con personalidad: así cambia el clima en Córdoba
Verano (diciembre a marzo): Es la estación más calurosa y húmeda del año. Las temperaturas superan habitualmente los 35 °C, con olas de calor que han alcanzado máximas por encima de los 42 °C. Las lluvias se concentran en estos meses y suelen manifestarse en forma de tormentas eléctricas intensas, con actividad eléctrica, granizo y ráfagas de viento. La humedad puede generar sensación térmica superior a los 40 °C.
Tormentas de verano en Córdoba
Otoño (marzo a junio): Marca una transición hacia condiciones más frescas y estables. Las lluvias disminuyen progresivamente y el clima se vuelve más agradable. Las temperaturas descienden gradualmente, con mínimas que pueden bajar de los 10 °C hacia finales de mayo. Es una estación valorada por su clima templado y días soleados.
Otoño en córdoba y las tipas de la cañada
Invierno (junio a septiembre): Aunque el invierno en Córdoba no es extremadamente riguroso, se caracteriza por su sequedad, cielos despejados y temperaturas frescas. Las mínimas pueden bajar a cero grados e incluso registrarse heladas, especialmente en las afueras. Las máximas suelen oscilar entre los 12 y 18 °C. Es muy raro que nieve en la ciudad, aunque ha sucedido en contadas ocasiones.
Panorámica de Córdoba desde el Oeste.. se distingue al centro el Colegio Lasalle y la recta martinoli del barrio Argüello a la derecha (el patio del colegio cubierto de nieve)
Primavera (septiembre a diciembre): Una estación de transición hacia el calor, donde las temperaturas aumentan y las tormentas comienzan a hacerse más frecuentes. La primavera en Córdoba también puede traer bruscos cambios de temperatura y algunas de las tormentas más intensas del año, debido al contraste entre masas de aire cálido y frío.
El jacarandá es famoso por sus vistosas flores lilas que adornan las calles y plazas Foto en las proximidad de la plaza España en primavera
Tormentas históricas en la memoria cordobesa
Córdoba ha sido escenario de tormentas notables que dejaron huella en su historia climática y urbana. Entre las más recordadas se encuentran:
La tormenta del 15 de enero de 2008: En menos de una hora cayeron más de 100 mm de lluvia en algunos sectores de la ciudad. El desborde del río Suquía causó anegamientos en barrios enteros. Vientos de hasta 90 km/h y granizo dañaron techos, árboles y vehículos. Fue uno de los eventos más destructivos de los últimos tiempos.
El granizo del 29 de octubre de 2012: Una intensa tormenta vespertina sorprendió a los cordobeses con granizos del tamaño de pelotas de golf. Hubo severos daños materiales en viviendas, vehículos y techos de chapa, especialmente en la zona norte. Las redes sociales captaron imágenes impactantes que circularon por todo el país.
La nevada del 9 de julio de 2007: Aunque técnicamente no fue una tormenta, merece ser mencionada por su carácter inusual. Esa mañana, la ciudad amaneció cubierta por una tenue capa de nieve, un fenómeno que no ocurría desde 1975. Los cordobeses, sorprendidos, salieron a fotografiar el raro evento que tiñó de blanco plazas y techos por unas pocas horas.
Estas tormentas son parte de una historia climática compleja y en constante cambio. La ubicación geográfica de Córdoba, en el cruce entre el llano pampeano y las primeras estribaciones serranas, la expone a fenómenos atmosféricos dinámicos y muchas veces impredecibles.
Conclusión
Córdoba es una ciudad donde el clima es tan protagonista como su historia y su cultura. Con estaciones bien definidas y tormentas que a veces parecen sacadas de otro continente, la Docta sigue sorprendiendo a sus habitantes y visitantes. Conocer sus patrones climáticos ayuda no solo a planificar actividades, sino también a entender mejor el entorno natural que la rodea y cómo adaptarse a sus extremos.
Salud ... Para prevenir y tener en cuenta en este verano .
Se llamainsolación,icto solar,ictus solisoinfarto de calora laenfermedadproducida en la cabeza por el excesivo calor del sol.
La insolación se caracteriza por náuseas, vómitos, cefalea, calor de la piel, sopor, somnolencia, y alteración de las fibras musculares expuestas a sus efectos. En casos extremos pueden observarse convulsiones y otras afecciones graves. El tratamiento contra la insolación consiste en el transporte del enfermo a un lugar fresco, afusiones frías, fricciones estimulantes, bebidas frescas y ligeramente excitantes, además de revulsivos.
Hay que distinguir la insolación del eritema solar y del golpe de calor que son mucho menos graves.
La insolación puede tener efecto aun en la sombra bajo un terrado o en las aceras resguardadas del sol por el reflejo de los rayos solares. El golpe de calor no tiene por qué darse exclusivamente en una situación de exposición a los rayos solares; se produce también por la combinación de altas temperaturas, con alta humedad y poca ventilación; el organismo no es capaz de mantener la temperatura y sube por encima de límites importantes como los 40-41 °C. En situaciones suele darse en coches o autobuses cerrados al sol o naves industriales con poca aireación.
Como actuar en caso de insolación
Cuando el cerebro humano se somete a temperaturas muy elevadas, puede llegar a convulsionar y producirse daño cerebral. Es importante que las personas mayores estén atentas a esta situación ya que tanto la sensación de sed por deshidratación como la sensibilidad al frío y calor se ven afectadas por el envejecimiento normal.
La recomendación principal es la adecuada hidratación antes de sentir sed y evitar lugares con altas temperaturas y poco aireados.