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Así lo revela un informe publicado por la revista Science Advances, del que participaron las universidades de Washington y Yale en Estados Unidos y la de Quilmes en Argentina.
Lo que parecía un mito de la vieja escuela o algo más relacionado a pseudociencia, parece que tendría cierta verosimilitud. ¿La Luna Llena afecta a los humanos? El sueño y la menstruación podrían cambiar según un estudio publicado este mes de enero por la revista Science Advances
Las personas se van a la cama más tarde y duermen menos horas antes de la Luna Llena y los ciclos menstruales parecen sincronizarse temporalmente con los ciclos lunares, encontraron los científicos en dos nuevos estudios.
A lo largo de la historia, los humanos hemos conectado nuestra vida cotidiana con los cielos cambiantes, específicamente las fases de la Luna.
En el estudio un equipo de científicos de la Universidad de Washington, la Universidad Nacional de Quilmes en Argentina y la Universidad de Yale muestran cómo los ciclos del sueño parecen cambiar con el ciclo lunar.
Descubrieron que, en los días previos a la luna llena, las personas tienden a dormir más tarde y a dormir menos horas. Para este trabajo, el equipo relevó a estudiantes universitarios de la ciudad de Seattle, Washington, y también a los que viven en comunidades indígenas del norte de Argentina, dos ambientes diferentes donde existe una variedad en el acceso individual a la electricidad.
Usando dispositivos de muñeca para monitorear el sueño, estudiaron a 98 personas que vivían en tres comunidades indígenas Toba-Qom en Formosa, Argentina y, además, utilizaron datos del sueño de 464 estudiantes universitarios en el área de Seattle.
El equipo descubrió que, si bien la conexión entre los ciclos del sueño y los ciclos lunares es un poco más obvia en las comunidades sin acceso a la electricidad, la conexión todavía parece estar presente en áreas con electricidad también.
«Vemos una clara modulación lunar del sueño, con disminución del sueño y un inicio tardío del sueño en los días previos a la Luna Llena», dijo en un comunicado el autor principal Horacio de la Iglesia, profesor de biología en la Universidad de Washington.
Los ciclos del sueño no son la única función humana que parece verse afectada por la luna, están descubriendo los científicos. De hecho, durante mucho tiempo, las personas sugirieron que existe una conexión entre los ciclos lunares y menstruales, algunos mitos incluso sugieren que la fertilidad y los ciclos lunares tienen algún tipo de conexión, una historia controvertida.
En un estudio separado, también publicado por Science Advances, los investigadores demostraron que, si bien es posible que todos los mitos que rodean esta conexión no se mantengan, podría haber algún vínculo entre los ciclos menstruales y los ciclos lunares.
Se examinaron datos a largo plazo sobre el inicio del ciclo menstrual con datos que promedian una duración de 15 años e incluyen información de mujeres menores y mayores de 35 años. Compararon estos datos con fluctuaciones en los ciclos lunares para ver cómo se alineaban los dos.
Encontraron que, de las mujeres que participaron, aquellas cuyos ciclos menstruales duraron más de 27 días se mostraron «sincronizados de manera intermitente con ciclos que afectan la intensidad de la luz de la Luna». El equipo determinó que esta sincronización se perdía lentamente con el tiempo a medida que los participantes envejecían y descubrió que el vínculo se reducía con una mayor exposición a la luz artificial.
Más específicamente, concluyeron que «los ciclos menstruales también se alinean con el mes tropical (los 27,32 días que tarda la Luna en pasar dos veces por el mismo punto del equinoccio) el 13,1% del tiempo en mujeres de 35 años o menos y el 17,7% del tiempo en mujeres mayores de 35 años, lo que sugiere que la menstruación también se ve afectada por cambios en las fuerzas gravimétricas de la Luna «, según el informe.
Detectando capas de tierras y arenas sedimentarias anómalas, se pueden obtener evidencias de paleo-tsunamis.
Exploración
Utilizando una combinación de análisis geológicos y arqueológicos, los investigadores han descubierto evidencias de que un paleo-tsunami masivogolpeó la costa mediterránea de Israel, cerca del antiguo asentamiento de Tel Dor, hace entre 9910 y 9290 años.
Los científicos detallaron su descubrimiento en un nuevo artículo, publicado en la revista PLOS One.
Evidencia del Tsunami
'Paleo-tsunami' es el término que se le da a los tsunamis que ocurrieron antes del registro histórico. Tanto los registros geológicos como los históricos sugieren que el Mediterráneo oriental ha sido azotado por un tsunami aproximadamente una vez cada siglo durante los últimos 6.000 años.
Tel Dor fue un antiguo asentamiento marítimo ocupado desde la Edad del Bronce Medio, que comenzó alrededor del 2000 a. C., a través de las Cruzadas, alrededor del 1100 d. C. El asentamiento se ubicó a lo largo de lo que hoy es la costa noroeste de Israel.
Mientras estudiaban la geografía del antiguo asentamiento, creando un modelo digital del sitio usando excavaciones submarinas y excavación de pozos, los investigadores descubrieron una capa abrupta de sedimento marino que supusieron que había sido depositado por un tsunami del Holoceno temprano.
"Nuestro proyecto se centra en la reconstrucción del cambio climático y ambiental antiguo durante los últimos 12.000 años a lo largo de la costa israelí; y nunca soñamos con encontrar evidencia de un tsunami prehistórico en Israel", dijo el autor principal del estudio, Gilad Shtienberg.
"Los eruditos saben que a principios del Neolítico, hace unos 10.000 años, la orilla del mar estaba [a 4 kilómetros] de donde está hoy", dijo Shtienberg, investigador postdoctoral en el Centro Scripps de Arqueología Marina de la Universidad de California - San. Diego.
"Cuando abrimos los núcleos en San Diego y comenzamos a ver una capa de conchas marinas incrustada en el paisaje neolítico seco, supimos que habíamos ganado el premio gordo".
Los investigadores encontraron las conchas marinas y la arena esparcidas por lo que entonces era un humedal fresco a salobre. El posicionamiento del sedimento desplazado, a diferencia de las capas de sedimento ubicadas arriba y abajo, sugiere que la antigua ola tenía entre 15 y 40 m de altura.El tsunami fue lo suficientemente poderoso como para haber viajado entre 2,5 y 4 km tierra adentro, mucho más grande que los tsunamis posteriores, para los cuales hay mejor documentación.
Los científicos encontraron previamente evidencias (estructuras de cuevas dañadas) de un terremoto en el sistema de falla del Mar Muerto que data aproximadamente del mismo período de tiempo que el tsunami de Del Tor.
Los esfuerzos para localizar los restos de pueblos costeros natufianos y pre-alfareros neolíticos, asentamientos que datan de entre 10.000 y 12.000 años de antigüedad, han resultado sorprendentemente escasos.
Las últimas investigaciones pueden explicar por qué. El paleo-tsunami de Del Tor probablemente borró la mayor parte de la evidencia de los primeros asentamientos costeros de la región.
¿Dónde y cuándo se formará el próximo supercontinente?
Una reciente investigación de la participaron científicos de la Academia China de Ciencias reveló cuándo y dónde podría formarse el próximo supercontinente en la historia del planeta Tierra, ya que este curioso fenómeno es un proceso continuo que toma forma cada 600 millones años.
El estudio, publicado en la revista “Geology”, explica que para que este fenómeno suceda, los continentes se posan sobre las placas tectónicas, que son lozas de corteza que flotan sobre el manto. Este, a su vez, actúa como una olla de agua hirviendo, haciendo que la roca se caliente en su área inferior, elevándolo lentamente.
Este fenómeno es conocido como “convección del manto”, el cual es impulsado por el flujo progresivo de rocas en el manto caliente de la Tierra, incitando los movimientos de las placas continentales, ensamblándose y creando los supercontinentes.
Según el estudio, la próxima gran masa terrestre, a la que bautizaron“Amasia” estará conformado por megacontinenes, que son los precursores geodinámicamente importantes de la fusión de supercontinentes y, según lograron comprobar, sucederá dentro de 50 a 200 millones de años, cuando todos los continentes actuales de la Tierra se unirán en una sola masa de Tierra alrededor del Polo Norte, a 90 grados de Pangea, sobre el Ártico.
“Primero se fusionarán las Américas, para luego migrar mutuamente hacia el norte, lo que provocaría una colisión con Europa y Asia más o menos en el actual Polo Norte. Mientras que Australia continuará con el movimiento hacia el norte y se acurrucaría junto a India”, explicó Ross Mitchell, geólogo de la Universidad de Yale en New Haven, Connecticut y partícipe fundamental de la investigación, en una entrevista a la revista “Nature”.
Cabe recordar que el supercontinente que se formó por última vez en la Tierra fue la Pangea, hace 300 millones de años, y del que se cree que se conformó del megacontinente conocido como Gondwana, que a su vez se hizo a partir de microcontienentes como Japón.
Las olas de calor se producen debido a una masa de aire caliente que proviene de otro continente.
Cuando las marcas térmicas ascienden más allá de lo normal, y esos valores persisten varios días sin dar respiro, se dice que estamos ante una ola de calor, fenómeno que causa numerosos trastornos, tanto económicos como en la salud. Un posible efecto es el colapso energético, por el aumento de la demanda de electricidad, pero también puede causar muertes, como sucedió en Europa en 2003, cuando murieron quince mil personas sólo en Francia.
Pero ¿qué procesos atmosféricos son los responsables de convertir en un horno a Buenos Aires y gran parte de la zona central de la Argentina? Investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, luego de estudiar en detalle la variación de la temperatura y un conjunto de parámetros atmosféricos durante los últimos 35 veranos, señalan que el fenómeno se vincula con tres procesos interrelacionados. Todo parece iniciarse con un período de lluvias en el sudeste de Brasil.
“Una ola de calor es un período de cinco o seis días en que las temperaturas mínimas y máximas se mantienen por encima de un umbral que depende de la región. Esos valores pueden alcanzar un pico, y luego decaen”, explica Bibiana Cerne, docente en el Departamento de Ciencias de la Atmósfera, quien acaba de concluir su tesis doctoral sobre el tema.
Para Buenos Aires, según el Servicio Meteorológico Nacional, en una ola de calor “las temperaturas mínimas se elevan por encima de 23º C, las máximas lo hacen por encima de 30º C, y la humedad relativa oscila entre 60 y 90 por ciento”.
Más detalles sobre las olas de calor
El primero, que la temperatura en ese lugar y para la época del año en la que nos encontramos sean superiores a la habitual, en algunos casos alcanzando incluso récords.
En segundo lugar, que este aumento medio de la temperatura tenga una duración superior a uno o dos días. En este aso, la ola de calor pronosticada da comienzo el miércoles 26, y se alargará hasta el 1 de julio.
Por último, que la extensión no se limite a una sola zona, sino que sea extensiva a un territorio, como en este caso, que afectará a Europa occidental.
La atmósfera terrestre es dinámica y tiene movimiento, como el océano, y estas corrientes de aire son representadas por los meteorólogos con ondas. A veces, estas ondas, que llevan corrientes de aire fría o caliente, invaden regiones fuera de su latitud habitual, alterando su temperatura.
Una ola de calor se produce a medida que las ondulaciones atmosférica se vuelven más amplias y estacionarias.
Los consejos imprescindibles para hacer frente a una ola de calor
Por ello, es importante que sigas las siguientes recomendaciones para evitar que afecten a tu salud:
-Evita salir de tu hogar durante las horas centrales del día en las que el sol incide con más fuerza (entre las 12 del mediodía y las 6 de la tarde).
-Bebe más líquidos y no esperes a tener sed.
-Nada de comidas copiosas y abundantes... Como alternativa, te proponemos que tomes verduras, frutas, y alimentos que cuentan entre sus componentes con una cantidad elevada de agua.
-Reduce tu actividad física y si quieres continuar con la misma, opta por horas en las que las temperaturas no son tan elevadas.
Nueva York levantará un muro contra las inundaciones
La idea del gigantesco muro marino es tratar de evitar el avance de las aguas sobre la ciudad.
Preocupados por los intensos temporales y huracanes que en los últimos años se han desatado sobre la ciudad de Nueva York, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos ha presentado un inédito proyecto: la construcción de un muro en el mar para evitar que la Ciudad de Las Luces se inunde y corra riesgo de desaparecer por culpa del cambio climático.
Según informaron desde el mencionado organismo militar al diario Times, la gigantesco pared marina tendría una extensión de 10 kilómetros y estaría compuesto por un sistema de compuertas que, al cerrarse, serían capaces de frenar el avance de las aguas hacia la capital norteamericana
La infraestructura se construiría lejos del núcleo urbano, en la parte más exterior de la bahía de Nueva York, por lo que ésta sería invisible desde Manhattan y protegería a millones de personas, además de los importantes monumentos y avenidas de la ciudad.
Su construcción demandaría una inversión cercana a los 119.000 millones de dólares y 25 años de obras. O sea que recién podría entrar en funcionamiento a comienzos del año 2046.
Voces en contra
Pero, tal como era de esperar, apenas se dio a conocer el anuncio de su posible construcción, hubo numerosas voces en su contra, ya que muchos expertos advirtieron que soluciones como este gigantesco muro marino en las aguas de Nueva York no solo no servirían de nada frente a las tormentas torrenciales sino que, por el contrario, el agua de la lluvia quedaría atrapada dentro de la ciudad, lo que pondría en serio peligro los planes de restauración ecológica que se están llevando a cabo en la ciudad de Nueva York y en sus alrededores.
Además, destacaron que con el muro cerrando la ciudad al fondo, las alcantarillas no podrían expulsar las aguas residuales, lo que provocaría que los neoyorquinos queden atrapados entre sus propios residuos.
Por su parte, el Cuerpo de Ingenieros aseguró que, aunque la construcción del muro marino es la opción que más aceptación tuvo en la opinión pública, existen otras cuatro propuestas que también podrían ayudar a proteger a la ciudad. Tres de ellas implican diferentes combinaciones de pequeños diques en las bocas de varias vías fluviales de la ciudad de Nueva York, mientras que la cuarta y última alternativa incluye solo medidas en tierra.
“Las barreras son un objeto brillante, pero son una solución única que nos aleja de donde necesitamos ir. El peligro de un gran muro es que si algo falla, todos estamos en peligro. Necesitamos soluciones en capas”, comentó Paul Gallay, titular de Riverkeeper, un grupo de defensa del río Hudson que desemboca en la ciudad, al Times.
Saldán y Mendiolaza: llovieron 90 milímetros en 15 minutos
Así lo aseguraron los intendentes Cayetano Canto y Daniel Salibi, respectivamente. En ambos lugares la situación es complicada.
En Mendiolaza hay alrededor de 15 viviendas con ingreso de agua, además de calles anegadas y árboles caídos.
or otra parte, en la localidad de Saldán, hubo que evacuar a más de 60 personas. “La topografía del pueblo no ayuda”, dijo el intendente Cayetano Canto en este sentido.
“Hace unos días venimos de otra tormenta, no nos da tregua y es preocupante”, agregó a la vez que afirmó que “hoy fue más complicado” que la tormenta anterior.
En la zona, cayeron 90 milímetros en 15 minutos y 120 en una hora. “En los barrios Portón de Piedra y Manantiales, el agua tenía un metro de altura en la calle”.
Norte de Córdoba
La zona de Barranca Yaco registró una lluvia de 110 milímetros durante la madrugada según relató el intendente de Sinsacate, Carlos Ciprián.
Puntualizó que el meteoro generó graves pérdidas de cultivos en la región.
Para el año 2060, Chile se vería ante una grave crisis hídrica.
Laguna del Maule en baja
Hace solo unos meses el fenómeno de La Niña hizo su llegada a Chile, definiendo para el verano de este 2021 un descenso de las lluvias y un verano cálido.
Un panorama que, sin duda, afecta el desarrollo productivo de muchas personas a lo largo del país, toda vez que la escasez de agua golpea duramente al sector agrícola, especialmente a los pequeños agricultores, quienes ven cómo sus plantaciones mueren con el exceso de calor y sin agua para regar.
Una situación que está motivando a diversos sectores del mundo privado a definir acciones que enfrenten este problema, y que, desde el sector público, instala la tarea de actualizar normativas y procesos, tomando en cuenta los nuevos factores que propicia el cambio climático.
Sequía
Bajo esta mirada es que surge el Balance Hídrico Nacional, documento requerido por la Dirección General de Aguas, dependiente del Ministerio de Obras Públicas, el cual le permite evaluar la disponibilidad hídrica a nivel nacional hasta el año 2060. Este documento fue realizado por el área de Hidrología del Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de Chile, que durante cinco años analizó las 101 cuencas hidrográficas de todo el país.
Mauricio Lorca Miranda, jefe de la División de Estudios y Planificación de la Dirección General de Aguas (DGA) del Ministerio de Obras Públicas (MOP, indica: “Estimamos imprescindible realizar un nuevo Balance Hídrico Nacional, ya que contar con información actualizada es clave para poder planificar y gestionar adecuadamente los recursos hídricos en el corto, mediano y largo plazo. El anterior balance estaba vigente desde el año 1987, el cual no incorporaba escenarios de cambio climático”.
El trabajo ha sido realizado por el área de Hidrología del Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de Chile, que durante cinco años analizó las 174 cuencas hidrográficas del país
“Los resultados del Balance Hídrico entregan datos concretos que demuestran y cuantifican la disminución de la disponibilidad hídrica en gran parte del país como consecuencia del cambio climático que ha provocado que la sequía sea estructural en Chile, una situación más permanente que transitoria”, agrega Lorca.
Lorca añade: “Para este Balance se estimó que era necesario no solo hacer una actualización de las variables que caracterizan el sistema hídrico, sino también usar todas las herramientas desarrolladas en los últimos 40 años (SIG, imágenes satelitales, súper computadores, re análisis atmosféricos, proyecciones de cambio climático, etc.)”.
La Zona Norte y Centro de Chile
Antes de iniciar el recorrido por zonas, es importante indicar que uno de los aspectos importantes de este proyecto es que ha permitido ocupar un modelo de simulación espacialmente distribuido, “que permite obtener resultados de caudales pasados y proyectar valores futuros que debieran ser considerados para efectos de los diseños de obras futuras”, indica Ximena Vargas, hidróloga y académica del Departamento de Ingeniería Civil de la FCFM, unidad que lideró el estudio.
“Hoy, por ejemplo, se están proyectando embalses pensando en que se acumule el recurso hídrico, pero no se debería analizar con los datos pasados, sino con las series futuras”, añade Vargas.
En las últimas tres décadas los caudales de las cuencas del Aconcagua, Maipo, Rapel, Mataquito y Maule han disminuido entre 13% y 37%
Vamos al informe. En comparación a un trabajo anterior, con cifras registradas para el período 1955-1985, los investigadores pudieron concluir que en las últimas tres décadas los caudales de las cuencas del Aconcagua, Maipo, Rapel, Mataquito y Maule han disminuido entre 13% y 37%, mientras que en casi todas las cuencas se registra una disminución en la precipitación promedio de un 29%.
“Si uno analiza lo que está pasando desde el año 1985 a 2015, se va sintiendo poco a poco el efecto que tiene la disminución de las precipitaciones, pero hay otros factores, como el cambio de uso del suelo, que no hemos analizado”, señala la hidróloga Ximena Vargas.
Las proyecciones futuras muestran también una fuerte reducción en la disponibilidad de agua en la zona, sobre todo en la cordillera de la Región del Maule, pues los modelos hidrológicos estiman que en algunas cuencas las disminuciones de caudal serían cercanas al 30%, aunque uno de los modelos más extremos indica que esta disminución alcanzaría hasta 50% para el período 2030-2060.
También se proyecta que las precipitaciones podrían aumentar en algunas zonas, particularmente en el norte y en la parte más austral de Chile, mientras que desde la Región Metropolitana al sur dominan las tendencias negativas con una caída en las precipitaciones que podría llegar hasta un 25%.
El futuro de la Zona Sur
El informe N°3 estudia desde el río Itata, en la Región del Ñuble, hasta el río Palena y cuencas del archipiélago de Las Guaitecas y de los Chonos, en la Región de Los Lagos. Acá se indica que gran parte de las cuencas de la zona sur del país, presentan una baja de caudal que oscila entre 3 y 32%, a excepción de los ríos Bío-Bío, Imperial y Queule, que habrían experimentado aumentos significativos.
Pero también, uno de los grandes cambios entre los períodos analizados se presenta en las precipitaciones, con una baja promedio de 10% para la zona y 37% para la cuenca más desfavorable. “Esta diferencia muestra que, en promedio, se tienen 866 mm menos de precipitación anual, respecto al estudio (DGA, 1987). Esta tendencia al secamiento es dramática en toda la zona de estudio, pudiendo alcanzar en algunas zonas disminuciones por sobre 1.000 mm al año”, indica el balance.
Agregando que “los sectores cordilleranos, tanto de la Costa como de los Andes, proyectan disminuciones de montos sustantivos, que varían entre los 200 y más de 700 mm anualmente. Los sectores del valle también presentan disminuciones, pero de menor magnitud”.
En resumen, duras proyecciones, pues indican disminuciones de hasta un 40% en la disponibilidad de agua para la macro zona sur, “siendo un tanto más alentadoras las proyecciones para la parte austral, donde la proyección más desfavorable es una disminución inferior al 8%. Esto producto de un incremento en la escorrentía producto del derretimiento glaciar en los campos de hielo que sirven como embalses naturales de agua dulce”, relata Miguel Lagos, hidrólogo del Departamento de Ingeniería Civil e investigador del Centro Avanzado de Tecnología para la Minería (AMTC) de la U. de Chile, y uno de los autores del informe.
Zona Austral y Rapa Nui
Parte del cuarto informe del Balance Hídrico Nacional abarcó desde el Río Aysén, en la región del mismo nombre, hasta las cuencas de Tierra del Fuego e islas al sur del Canal Beagle. Una comparación entre el balance de 1985-2015 y otro realizado para el período 1955-1985, muestra disminuciones de un 20% a 60% en los caudales, lo que se condice con diferencias observables en la estimación de precipitaciones para ambos estudios.
En relación al balance de 1987, la Zona Austral evidencia importantes áreas con descenso de precipitaciones y algunas menores con incremento. En promedio, se registra una disminución de 1.200 mm anuales, lo que representa una baja del 40%.
Los escenarios futuros muestran una incidencia del cambio climático que podría disminuir los caudales hasta en un 5% promedio. En cuanto a precipitaciones, el modelo más severo proyecta disminuciones que podrían llegar a un 6% para todas las cuencas de la zona, lo que impactaría la escorrentía en magnitudes similares. Otros modelos estiman un aumento de las precipitaciones en torno al 3% en las cuencas de la Región de Magallanes.
El anterior balance estaba vigente desde el año 1987, el cual no incorporaba escenarios de cambio climático
Estas diferencias están asociadas a dos señales climáticas distintas sobre cambio de precipitación, una que proyecta disminuciones de 50 a 200 mm anuales hasta los 52° de latitud, y otra que proyecta aumentos de 50 a 100 mm al año desde los 52° de latitud al sur, zona que corresponde esencialmente a la pampa patagónica.
Dichas variaciones repercuten directamente en los montos de escorrentía, proyectándose disminuciones de ésta en las zonas donde habrá menos precipitación y aumentos, de menor magnitud, en zonas con aumento de precipitación. Esto último se explica por aumentos en los montos de evapotranspiración, asociados a alzas de temperatura.
Con respecto a la isla de Rapa Nui o de Pascua, el balance indica que las precipitaciones anuales promedio habrían aumentado en 180 mm, lo que representa un alza de 16% respecto al período 1955 a 1985.
En esta zona se estima que la escorrentía media anual disminuirá en promedio un 8%, mientras que la evapotranspiración media anual aumentará un 12%, producto de un aumento promedio de 1 °C hacia el período 2030-2060. La baja en la disponibilidad de agua en Rapa Nui estaría explicada directamente por este factor, ya que las variaciones en las precipitaciones son poco significativas bajo los cuatro modelos de análisis.
Medidas de acción de la DGA
La información entregada por este Balance Hídrico Nacional, viene a complementar la información para la toma de decisiones que la Dirección General de Aguas DGA, ha venido utilizando en el último tiempo, para definir sus acciones.
“Las acciones que se están desarrollando responden a una serie de medidas que permitan reducir al máximo los problemas que ocasiona la sequía, especialmente para las zonas rurales”, indica Mauricio Lorca, jefe de la División de Estudios y Planificación de la DGA.
Entre estas acciones se encuentran:
Decretos de Escasez Hídrica: A la fecha, a nivel nacional hay 16 decretos de escasez hídrica vigentes en 79 comunas de las regiones de Atacama, Coquimbo, Valparaíso y Metropolitana, totalizando una población rural de 573.612 personas.
Declaraciones de Zona de prohibición para la extracción de aguas subterráneas.
Fiscalización: Ley Nº 21.064 de enero de 2018 modificó el Código de Aguas en temas de fiscalización y sanciones. Esta normativa aumentó las potestades fiscalizadoras y sancionatorias de la DGA.
Modernización: digitalización del servicio para la tramitación de solicitudes de derechos de aprovechamiento de aguas subterráneas y superficiales, la inscripción de derechos en el Catastro Público de Aguas, oposiciones a una solicitud y recursos de reconsideración.
Planes de Gestión Estratégica de las Cuencas: este plan busca conocer realmente la oferta y demanda, actual y proyectada, de agua en distintos escenarios de cambio climático, para implementar una cartera de acciones que asegure un abastecimiento sustentable en cantidad y calidad.
Coordinación con Usuarios de Aguas para uso armónico, intervención de cauces y redistribución de aguas de acuerdo a los requerimientos.
Monitoreo de Extracción Efectiva (MEE) de aguas superficiales y subterráneas.
Las cuencas priorizadas, que serán lanzados en las regiones cuando las condiciones sanitarias lo permitan, son Copiapó, Huasco, Elqui, Limarí, Choapa, Quilimarí, Petorca, Ligua, Aconcagua y Maule.
De forma complementaria al desarrollo de los planes estratégicos de gestión hídrica PEGH, la DGA enfatizará este 2021 la homologación de los resultados de los estudios que actualizaron el Balance Hídrico Nacional, de tal forma de poder determinar la oferta natural del agua en todo el territorio, con el mismo nivel de resolución y con la misma metodología.
“De esta forma se podrá dar insumos de información a cuencas que no poseen suficiente cantidad de información de la oferta natural del agua, al carecer de infraestructura de captura de datos hídricos o bien contar con una historia de datos insuficiente. Lo que se traduce en generar información grillada a escala de 5×5 km2 a nivel nacional, con metodología homologada y validada, respecto a la oferta natural de agua, como información base para la modelación hidrológica de los planes de cuenca”, indica el jefe de la División de Estudios y Planificación de la DGA.
“Es así que, en el marco de esta planificación de cuencas, se desarrollará e implementará a escala nacional, planes estratégicos de gestión hídrica, indicativos a nivel de cuenca para orientar la toma de decisiones de agua, con un portafolio de acciones para la seguridad hídrica, con foco en el mejoramiento de la información, instituciones, e infraestructura de agua”, finaliza Lorca.